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Las cinco claves para la industria

— Tomas Canosa

LUNES 13 DE ENERO DE 2020

Friedrich Liest, Ha-Joon Chang, Alice Amsden, Mariana Mazzucato son algunos de los economistas que destacaron en diversos momentos el rol que tiene la industria para promover el desarrollo económico. La industria sigue siendo protagonista, aunque actualmente la producción crece a un ritmo más lento: la actividad mundial creció 1,2% durante el tercer trimestre del año en términos interanuales, según estadísticas de Naciones Unidas (Onudi). 

A contramano de lo que sucede a nivel global, la industria en América Latina cerró el año con una caída, y la actividad en Argentina no fue la excepción. La producción industrial terminó 2019 con un nivel 25% inferior al de 2011. En el caso del sector metalúrgico, la producción regresó  en 2019 al nivel que tenía en 2006 y con una cantidad de trabajadores similar a la que había en 2007. La posibilidad de que la industria en Argentina retome la senda de crecimiento dependerá principalmente de cinco factores. 

El primer factor es que se estabilice la macroeconomía. Las políticas microeconómicas y sectoriales son indispensables para que la industria crezca, pero difícilmente podrán revertir el resultado si no se consigue ordenar múltiples desequilibrios macroeconómicos como, por ejemplo, alcanzar una previsibilidad de lo que sucederá con el tipo de cambio o el arreglo de la deuda externa. 

El segundo es que las empresas vuelvan a tener financiamiento en condiciones de tasas y plazos compatibles con la producción. El financiamiento en Argentina equivale al 12% del PBI, mientras que en Brasil, por ejemplo, al 62%, según un informe de la UIA. Si las empresas tienen acceso a capital de trabajo para pagar salarios y a los proveedores, así como si se avanza en la creación de líneas específicas para fomentar la adquisición de bienes fabricados localmente, se logrará dar un paso importante para dinamizar la producción. 

El tercer factor es contar con una estrategia de inserción internacional inteligente que promueva las exportaciones y que también proteja a la producción de la competencia desleal. La cantidad de empresas exportadoras cayó tanto en términos agregados, como en la mayoría de los sectores fabriles. Argentina cuenta con 8.252 empresas industriales que exportan, y en 2006 había 13.392. En el sector de maquinaria y equipo, por ejemplo, hay 1.411 firmas que venden al exterior, mientras que hace una década eran más de 2.200. Para que crezcan las exportaciones se necesita contar con un tipo de cambio competitivo y estable, pero también instrumentos de financiamiento para pre y post financiar exportaciones, inteligencia comercial para acceder a otros mercados, certificaciones para cumplir con los requisitos que establecen los países importadores, participaciones en ferias y misiones comerciales para difundir la oferta argentina, entre otros. 

Esta estrategia tiene que ser complementada con medidas para que la producción local abastezca múltiples nichos que por cuestiones de calidad y precio estén en condiciones. En la actualidad el sector tiene capacidad para abastecer localmente la producción equivalente a unos 6.200 millones de dólares: bienes intermedios, maquinarias y equipos para el sector de Oil & Gas, industria naval, autopartes son tan solo algunos de los sectores. El cuarto factor es aprovechar la demanda estatal para promover la producción local. 

El economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) Mario Cimoli plantea constantemente que las compras públicas son el “elefante dormido” en América Latina como instrumento para potenciar la producción. Argentina aprobó en 2018 la Ley de Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores que genera un marco que permitiría impulsar la producción de determinados sectores como el de equipamiento médico y ferroviario, entre otros.

La estrategia de compras públicas también serviría para orientar inversiones en determinadas actividades que sean estratégicas para el desarrollo del país. “Nos resistimos a invertir en aquello que no se percibe inmediatamente”, dijo el entrenador de fútbol Marcelo Bielsa. La coyuntura argentina le da la razón al DT porque la inversión en I+D en Argentina equivale al 0,5% del PBI, la quinta clave. La agenda de lo urgente no tiene que traducirse en descuidar la importancia que tiene la agenda de la innovación para fomentar la producción. 

La forma de innovar en el mundo digital es diferente a la del mundo analógico. Antes prevalecía el concepto de innovación cerrada donde la investigación y el desarrollo de la empresa se realizaban de forma aislada, en muchos casos sin diálogo al propio interior de la misma. Hoy la innovación se produce en entornos colaborativos abiertos, escuchando y viendo a “otros” que hacen cosas muy diferentes. 

Para avanzar en esta agenda se vuelve imprescindible generar relaciones con múltiples actores como, por ejemplo, centros tecnológicos, clientes, empresas proveedoras, competidores o empresas de sectores que a priori podrían parecer muy lejanos. El desafío para el sector privado así como para los “policy makers” en esta nueva etapa es entender que las empresas deben tender a definirse por sus capacidades y no por un rubro en particular ya que las fronteras técnicas comienzan a volverse cada vez más difusas. 

Avanzar en una agenda  para transformar  la denominada “mesoeconomía”, es decir, el entorno en el cual operan las empresas industriales, permitiría que la próxima nota no sea sobre cómo hacemos para que crezca la producción industrial, sino, por ejemplo, sobre que el país logró construir un sistema tecnológico nacional  coordinado y consolidado que transforma el conocimiento y genera nuevas oportunidades de negocios con mayor valor agregado, o que se logró diseñar e implementar un plan nacional de industria 4.0 con la activa participación del sector público y privado para promover la adopción de estas nuevas tecnologías en las empresas e impulsar la oferta nacional productora de las mismas. Será producto del trabajo coordinado entre el sector público, privado, universidades, sindicatos que logremos un sendero de crecimiento sostenido y sustentable  de la industria. 

Economista y director ejecutivo de Adimra (Asociación de Industriales Metalúrgicos).

Economista y director de estudios económicos de Adimra.

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