ACTUALIDAD
Economía La campaña 2017/18 de trigo alcanzó las 17 millones de toneladas y marcó nuevo record
Información general Al menos 120 personas fueron evacuadas por las lluvias en Chaco
Política El Gobierno lanza plan alimentario para contener protestas sociales
Economía Las ventas con tarjetas crecieron por encima del 30% durante 2017
Política Macri inicia agenda internacional con una gira por Rusia, Suiza y Francia

El origen del mal

Otro asesinato múltiple en Santa Fe, otro fracaso de la política, de la justicia, de la contención social. Otra capitulación del alma humana.

— Ricardo Dupuy

Obsesiva Santa Fe
SÁBADO 06 DE ENERO DE 2018

Ante cada crimen, y después del espanto inicial, se renuevan los interrogantes. ¿De dónde provienen los impulsos criminales? ¿Qué rol le corresponde a la educación, a la Justicia y las ciencias en la prevención? ¿Es qué hay manera de prevenirlos, o tenemos que limitarnos a compadecernos?

Escucho, desde la universidad, que las teorías sociológicas consideran que el crimen es consecuencia de problemas relacionados con la mente del individuo: sociópatas, psicópatas y personalidades antisociales, entre otras.

Durkheim, uno de los padres fundadores de la sociología, por caso, sostenía que la anomia es la causa central de las conductas desviadas; la ausencia de normas que controlen la conducta de los sujetos es consecuencia del “desfase entre las aspiraciones de los individuos y las oportunidades disponibles para su materialización”.

Esto nos lleva a pensar que los femicidas las matan por ser mujeres pero que, ni siquiera han reflexionado sobre ello cuando cometen el crimen. Pienso que es justamente así.

Imaginemos un inmenso océano repleto en superficie de trozos de hielo. Trozos de hielo de distintos tamaños, de distintas formas, incluso con distintas tonalidades y matices.

Un observador pretendidamente apartado (otro hielo), pueden verse a sí mismo y al resto de los trozos, como entes individuales y diferente. Pero no es así, es solo una ilusión óptica ycircunstancial, una forma sesgada de observar laexistencia.

En realidad, se mata porque no hacen o no son lo que los criminales quieren que hagan o sean

La violencia de género es un crimen de los llamados “por convicción”. El asesino está convencido de su legitimación para utilizar la violencia con el fin de lograr que la víctima se comporte conforme a un orden determinado. Es que, en esencia,los agresores de mujeres no se diferencian de ninguno de los dictadores totalitarios que han marcado a fuegola historia de la humanidad.

 

El egoen, el origen del mal

“No se dan cuenta que yo soy lo más importante y en consecuencia tengo siempre razón y merezco toda la atención”.

Quien mejor que yo mismo para determinar las cosas que me hacen falta y por las cuales seguramente, terminaré siendo feliz”.

Es advertible que desde este razonamiento nocivo se gestan no sólo los femicidios, también las guerras, la corrupción, los asaltos violentos, las violaciones y en definitiva el odio. El odio que nos enfrenta como especie y amenaza con exterminarnos, ayer desde cercano oriente, hoy desde Corea del Norte y mañana, quien sabe desde donde.

Algunos de esos trozos de hielo, los máselementales, podrán suponer que tienen identidad propia, incluso que no existe océano que los contenga. Otros percibirán que, efectivamente, el océano está ahí, sustentando cada uno de sus movimientos, pero apartado de su ser, en esencia diferente. 

Poner la lupa en la codicia, en el patriarcado o en las diferencias sociales, es quizás necesario, pero insuficiente. El verdadero origen del mal está en la concepción del “yo” por sobre todas las cosas, esencia de la sociedad posmoderna.

Hasta que podamos tomar plena conciencia que verdaderamente yo soy el otro y el otro soy yo, y que es este el eslabón perdido en el camino de la evolución, no podremos buscar el antídoto para esta plaga.La plaga de individualismo extremos, la plaga del “yo matriz” antes que nada y que nadie.

No será fácil desterrar este concepto tan arraigado en el ser humano, pues estamos hablando de una piedra angular de la civilidad, que se jerarquizó como tal desde hace, por lo menos, 5.000 años. Pero sería un gran avance identificarla como la clave de lo que nos pasa.

Los hielos están conformados por exactamente la misma esencia que el resto de los hielos e incluso que el resto de las aguas líquidas del océano e incluso, también, del vapor que surge de cada uno de los trozos en la medida que se derriten. En definitiva todo es agua, en distintos estados pero agua al fin. 

Al igual que en todas las enfermedades, el primer paso es identificarla cepa del mal, que como en el caso de todas las epidemias, en mayor o menor medida está en todos nosotros, quizás en diversos grados de avance, pero incorporada en la esencia de nuestra educación: El individualismo, la raíz del odio, de la envidia, de la discriminación, de la corrupción, dela codicia. 

Y hasta que no advirtamos esa simiente del mal, no podremos ni siquiera intentar liberarnos, seguiremos limitados a lamentar cada hecho cruel en nuestro entorno.

Sospecho que, de alguna manera, al menos a nivel subconsciente, todos lo sabemos. Como en las enfermedades, nos creemos inmunes, aun advirtiendo algún síntoma, que suponemos controlable, inocuo. Me divierte escuchar a los formadores de opinión proyectando el “yo matriz” (el ego) en los otros, queriendo convencernos y, quizás, convencerse que detestan esa faceta humana tan evidente en los otros y que, por suerte, ellos han advertido y hasta superado.

Mas, solo los más adelantados, aquellos que están a punto de derretirse definitivamente, llegaran a dimensionar que tanto el océano, como el vapor circundante, como el resto de los hielos que flotan en su entorno y como todo lo demás, son parte de lo mismo. Esencialmente son lo mismo.    

× Inicio Deporte 9 Locales En Estudios Variete En La Calle Servicios Historia Programación Publicidad