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Sierra Leona y Mali, tres generaciones contra la mutilación genital femenina

La ley todavía permite practicar la ablación a mujeres de estos dos países. Casi 3 millones de niñas al año son mutiladas en todo el mundo. Diversas ONG instan a los gobiernos a que pongan fin a esta práctica arraigada
MARTES 06 DE FEBRERO DE 2018

La mutilación genital femenina o ablación, práctica que consiste en extirpar o reseccionar cualquier tejido de los genitales a las mujeres por motivos culturales o religiosos -y no médicos-, pone en riesgo, cada año, a más de tres millones de niñas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que denuncia que en países de África y Asia ya han sido mutiladas cerca de 200 millones de mujeres.

La Cruz Roja estima, además, que alrededor de 30 millones de niñas pueden ser víctimas de esta violación de derechos humanos en los próximos 10 años. Uno de los países donde más se sufre la lacra de MGF es Mali, donde, según denuncian varias ONG, la mutilación afecta cada año en torno al 90% de las mujeres de entre 15 y 49 años, esto es, a 9 de cada 10 mujeres, 746 niñas al día que son, en muchos casos, menores de 5 años.

La práctica, que todavía se lleva a cabo en 29 países de África, Asia y Oriente Medio, presenta los índices más altos en países africanos, según denuncia la ONG Plan International: Guinea (97%), Egipto (92%), Sierra Leona (90%), Etiopía (74%) y Guinea Bissau (50%). También en España hay víctimas, casi 70.000 mujeres de países donde es común practicar la MGF, de las cuales más de 18.000 son menores de 14 años, según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Aunque la MGF fue prohibida en los 50 países miembros de la Unión Africana en 2016, todavía se pone en riesgo la vida de millones de niñas en todo el mundo, que tienen que vivir con las secuelas físicas y psicológicas de haber sido sometidas al horror, en la mayoría de los casos, sin siquiera el uso de anestesia. La ONG Plan Internacional ha recopilado los testimonios de víctimas de Sierra Leona y Mali, que en sus relatos describen el dolor e intentan explicar por qué se sigue llevando a cabo esta práctica.

Selina, una joven de Sierra Leona, donde la MGF no está prohibida, todavía se emociona cuando se acuerda del "dolor y las chicas que estaban conmigo" en el momento en que le practicaron la ablación, cuando se sintió muy mal y no pudo parar de llorar. Un dolor que describe una de las cooperantes del Plan Mali de Plan International, Madina Bocoum, que explica que "las chicas se desmayan del dolor, que puede durar mucho tiempo".

Pero, ¿por qué se hace? Según relata Ramatou, otra joven de Sierra Leona, "la tradición es muy importante". Otra víctima asegura que "si no pasas este proceso como las demás, no se te considera mujer".

Esta tradición se enmarca en la cultura y las creencias religiosas de las comunidades donde se practica. Entre los motivos más habituales, la creencia de que se elimina la libido de la mujer y, por tanto, se garantiza la virginidad al llegar al matrimonio y la fidelidad.

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