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Por la defensa de un obispo chileno, el Papa admitió graves equivocaciones

Francisco reconoció que tuvo "graves equivocaciones de valoración y percepción" en el caso de las denuncias por encubrimiento de abusos contra el obispo chileno Juan Barros y anunció que convocará al Vaticano a los obispos del país trasandino.
JUEVES 12 DE ABRIL DE 2018

"En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada", aseguró el pontífice en una carta enviada a los obispos chilenos tras el análisis de la misión del fiscal vaticano Charles Scicluna, a quien envió a ese país en febrero para escuchar testimonios de víctimas de abusos.

La carta, que no toma ninguna decisión de fondo sobre el caos que marcó la agenda de su última visita a Chile en enero, muestra de todos modos un claro cambio de tono en el lenguaje de Francisco, quien dos veces ya había rechazado la renuncia de Barros por considerarlo "inocente" hasta que no hubiera "evidencias" en su contra.

"Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí, y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas", agregó el pontífice en la misiva divulgada este miércoles por el Vaticano, donde anunció además que se reunirá con enviados de James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, los tres hombres que denunciaron a Barros de haber encubierto los abusos del párroco Fernando Karadima.

"Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha misión especial, creo poder afirmar que los testimonios recogidos hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas, y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza", agregó el pontífice sobre los 64 testimonios que recogió Scicluna.

Francisco adelantó también que convocará al Vaticano a los obispos chilenos "para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita y sus propias conclusiones".

"He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el sólo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas", señaló Jorge Bergoglio en el documento dado a conocer de manera simultánea en Chile y la Santa Sede.

Francisco destacó además que se mantuvo la "confidencialidad" de la investigación y resaltó que "en ningún momento se ha cedido a la tentación de convertir esta delicada misión en un circo mediático".

A fines de enero, Francisco había decidido el envío a Chile de Scicluna, considerado el "mayor experto" del Vaticano en temas de abusos sexuales de parte de sacerdotes, para "escuchar" los relatos de las personas que acusan a Barros.

Con un historial de más de 3.000 casos investigados, Scicluna fue enviado para buscar posibles evidencias para que la Santa Sede inicie un eventual un proceso canónico contra Barros, acusado de haber sido "testigo y protector" de los probados ataques sexuales del párroco Karadima, condenado por un tribunal vaticano en 2011.

Nombrado Arzobispo de Malta por el papa Francisco el 27 de febrero de 2015, Scicluna ya había sido el encargado de investigar en 2005 al reverendo mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, quien fue hallado culpable de abusos sexuales.

En enero, al regreso de su viaje apostólico a Chile, Francisco había pedido "perdón" por haber dicho que "no había pruebas" en contra de Barros, aunque sostuvo entonces que "es inocente".

"El caso del obispo Barros lo hice estudiar, investigar, lo hice trabajar mucho. No hay evidencia de culpabilidad, parece que no se va a encontrar. Yo espero una evidencia para cambiar de sentido", explicó Francisco en esa ocasión.

"Aplico un principio jurídico básico: ninguno es malo hasta que se pruebe", afirmó el papa, aunque reconoció que las declaraciones de apoyo que hizo en la ciudad chilena de Iquique podían haber "herido" a la gente.

También había asegurado que acusarlo "sin pruebas es una calumnia" y admitió que una carta pública del cardenal Sean O'Maley criticando esas palabras lo hizo "reflexionar" sobre el "error" de utilizar el término "prueba", más vinculado a elementos concretos, en lugar de "evidencia", que se puede "obtener de muchas formas".

"La palabra 'prueba' me jugó una mala pasada. Estaba entrando y una periodista de Iquique me pregunta. Y ahí dije: el día que tenga pruebas, voy a hablar", recordó el pontífice.

"El testimonio de victimas siempre es una evidencia, pero en el caso de Barros no las hay", insistió. Francisco reconoció entonces, además, que Barros le entregó dos veces su renuncia, pero que él la rechazó porque sería "admitir culpabilidad previa" (AFP)

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