El fenómeno de El Niño ya está declarado y las proyecciones climáticas anticipan una primavera y un verano con condiciones que podrían complicar especialmente a Santa Fe y al resto del noreste argentino.
El escenario incluye precipitaciones superiores a las consideradas normales, tormentas fuertes y un incremento del caudal del río Paraná, con riesgo de anegamientos en zonas bajas y poblaciones costeras.
En diálogo con Amanecer no es poco, la investigadora del CONICET y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la UBA, Matilde Rusticucci, explicó que el calentamiento registrado en el Pacífico ecuatorial presenta una intensidad superior a la de otros episodios recientes.
“Si comparamos el aumento de temperatura de los últimos meses con los últimos Niños fuertes que hubo, en este caso es mucho más intenso”, señaló.
La especialista indicó que los antecedentes más comparables se remontan a los episodios de 1982-83 y 1997-98, además de otro ocurrido durante la década del 70. Se trata, explicó, de fenómenos que aparecen con una frecuencia de entre 10 y 15 años o incluso más.
Más lluvias y atención sobre el Paraná
Para esta primavera, Rusticucci ubicó al noreste argentino como la zona que podría recibir el mayor impacto.
“Si nos remitimos al noreste de nuestro país, Misiones, Corrientes, toda la parte este de Chaco, de Formosa, de Santa Fe, norte de Entre Ríos, precipitaciones mucho más intensas que lo normal”, detalló.
En el centro del país también se esperan lluvias por encima de los valores habituales, aunque con menor intensidad que en el noreste. En cambio, hacia el oeste y noroeste las proyecciones marcan precipitaciones por debajo de lo normal.
En el caso particular de Santa Fe, la investigadora advirtió que el escenario no se limita a las precipitaciones. El aumento del caudal del Paraná y de sus afluentes puede generar anegamientos, por lo que pidió prestar especial atención a las zonas costeras.
“Claramente el río Paraná va a traer mucho caudal, así que hay que estar atentos a lo largo de todo el caudal del río, a todo el trayecto del río”, sostuvo Rusticucci durante la entrevista con LT9. Además, señaló que los ríos y cursos de agua que llegan desde las sierras de Córdoba también podrían registrar un mayor aporte.
La situación también puede repercutir sobre la producción agropecuaria. Aunque actualmente las condiciones hídricas permiten proyectar una buena cosecha en distintas zonas, la especialista advirtió que las tormentas muy intensas pueden anegar rápidamente los suelos y afectar los cultivos.
El fenómeno continuará hasta el otoño
Rusticucci explicó que El Niño ya está presente desde junio o julio y que su máxima intensidad se espera hacia fin de año. Sin embargo, sus efectos sobre la circulación atmosférica podrían prolongarse hasta marzo.
“Cada fenómeno presenta diferencias, entonces no podemos decir exactamente dónde va a llover”, aclaró. De todos modos, señaló que la región más afectada sería el noreste del país y que podrían volver a registrarse episodios importantes de lluvias hacia febrero o marzo.
Respecto de las temperaturas, las proyecciones indican valores por encima de lo normal en el norte del país, mientras que hacia el sur se esperan temperaturas inferiores a las habituales. La especialista explicó que la mayor presencia de humedad y nubosidad puede limitar la frecuencia de olas de calor extremas.
“Va a ser calor porque es verano, pero no esperaríamos todavía un verano muy cálido”, afirmó, aunque remarcó que habrá que acercarse a diciembre para contar con mayor precisión sobre la evolución de las temperaturas.
Ante este escenario, Rusticucci pidió que los gobiernos y organismos de emergencia mantengan la atención sobre las zonas fácilmente anegables y las poblaciones costeras. También remarcó la importancia de seguir las advertencias oficiales: “Hay que estar muy atentos a lo que el Servicio Meteorológico Nacional emite, emite alertas”.
Como síntesis para los próximos meses, la especialista planteó tres factores centrales para Santa Fe: más lluvias, aumento del caudal del Paraná y tormentas fuertes y puntuales. En ese sentido, recomendó tomar las alertas meteorológicas como una herramienta de prevención, especialmente ante tormentas con actividad eléctrica, viento intenso o lluvias fuertes.





















