El agua se convirtió en la gran protagonista del Gran Premio de San Pablo. Una intensa tormenta sobre el circuito de Interlagos obligó a detener la clasificación de la Fórmula 1 cuando apenas habían transcurrido unos minutos de actividad.
La Dirección de Carrera decidió mostrar la bandera roja ante las complicadas condiciones de la pista. La acumulación de agua y la escasa visibilidad representaban un riesgo para los pilotos, que tenían dificultades para mantener el control de sus monoplazas.
Uno de los primeros en advertir los problemas fue Kimi Antonelli. El piloto de Mercedes comunicó por radio que su vehículo sufría aquaplaning, un fenómeno que aparece cuando los neumáticos pierden adherencia al circular sobre una superficie cubierta de agua.
La lluvia complicó la visibilidad y obligó a detener la Q1
La interrupción llegó cuando la primera tanda clasificatoria llevaba apenas 2 minutos y 23 segundos. Todavía quedaban 15 minutos y 37 segundos en el cronómetro cuando los competidores recibieron la indicación de regresar a boxes.
Aunque la intensidad de las precipitaciones comenzó a disminuir, las condiciones seguían siendo delicadas. La cortina de agua que levantaban los autos dificultaba considerablemente la visión de los pilotos que circulaban detrás.
Mientras tanto, el personal de seguridad salió a inspeccionar el trazado y los auxiliares trabajaron en distintos sectores para retirar el agua acumulada sobre el asfalto.
Colapinto esperaba la reanudación de la clasificación
En medio de la incertidumbre, Franco Colapinto permaneció junto al equipo Alpine a la espera de novedades sobre el reinicio de la actividad.
El argentino se acercó a la zona de los garajes y saludó a los simpatizantes que se encontraban en el circuito brasileño, mientras los equipos aguardaban una decisión de las autoridades.
La posibilidad de retomar la clasificación dependía de la evolución del clima y de que la pista ofreciera condiciones suficientes de seguridad.
Interlagos ya tiene antecedentes de suspensiones por lluvia
El circuito brasileño es conocido por sus condiciones meteorológicas cambiantes y por las complicaciones que puede generar la lluvia durante un fin de semana de Fórmula 1.
Un antecedente reciente ocurrió en 2024, cuando las precipitaciones obligaron a modificar la programación de la clasificación y de la carrera. En aquella oportunidad, la sesión clasificatoria pasó al domingo por la mañana y el Gran Premio también adelantó su horario de largada.
Con el cielo todavía amenazante y más precipitaciones previstas, los pilotos y las escuderías quedaron pendientes de la decisión de Dirección de Carrera para saber cuándo podrían regresar a la pista.





















