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La explicación científica detrás del fenómeno de los surubìes en el rio Salado debajo del Puente Carretero

El biólogo e investigador del Conicet, Pablo Scarabotti, analizó en la Nueva 9 la aparición masiva de ejemplares en la zona de Santo Tomé.

La postal se repite en los últimos días: decenas de pescadores apostados sobre el Puente Carretero y en embarcaciones buscando el “pique” de surubíes. El fenómeno no solo despertó el interés de los aficionados, sino también de la comunidad científica. El biólogo Pablo Scarabotti (CONICET) explicó los motivos detrás de esta inusual concentración de peces en el acceso a Santo Tomé.

Ejemplares “modelo 2022”

Según Scarabotti, los ejemplares que se están extrayendo actualmente tienen un peso de entre 7 y 11 kilos, lo que permite estimar su edad entre los 4 y 9 años. La clave de su abundancia actual se remonta a un evento ambiental específico.

“Una hipótesis posible es que esta sea la ‘generación 2022’. Luego de la bajante extraordinaria del Paraná, hubo una creciente en 2022 que, aunque no fue gigante, tuvo un éxito reproductivo notable. Hoy esos peces están en edad de crecimiento, alimentándose en esta zona y produciendo este aumento en la pesca“, detalló el especialista.

El impacto de las obras y el “embudo” del Salado

Consultado sobre si la construcción del nuevo terraplén y las alteraciones en el cauce influyen en la visibilidad de los peces, el biólogo fue contundente: las modificaciones físicas del entorno están obligando a los ejemplares a concentrarse.

“Hace diez años estaba el Arroyo del Vado, que rodeaba la isla Los Sapos y se unía al Salado. Hoy eso está bloqueado por el terraplén y la sedimentación. El único paso obligado para los peces hoy es el río Salado“, explicó Scarabotti. Al cerrarse brazos alternativos, el arco del Puente Carretero se convierte en un embudo por donde deben pasar sí o sí.

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A esto se suma el factor hidrométrico: “Estamos con niveles muy bajos tanto en el Salado como en el Paraná. Es menos agua para la misma cantidad de peces, lo que aumenta la concentración y los hace más fáciles de capturar”.

¿Está en riesgo la especie?

Ante la viralización de las capturas y el temor por la preservación del recurso, Scarabotti llevó tranquilidad pero pidió responsabilidad. Si bien señaló que la pesca es una actividad sostenible si se regula, puso el foco en el entorno.

“Mi mensaje como biólogo es: no nos enfoquemos tanto en la pesca, sino en el cuidado del ecosistema. Si seguimos haciendo terraplenes, represando o contaminando, nos vamos a quedar sin peces aunque no pesquemos”, advirtió.

Finalmente, destacó lo curioso del fenómeno dado que el Salado suele ser un ambiente más salino que el Paraná —hasta 100 veces más—, algo que habitualmente ahuyenta a ciertas especies, pero que en este contexto de búsqueda de alimento y paso obligado, ha convertido a Santo Tomé en el epicentro pesquero de la región.

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