Los casos de Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA), conocida popularmente como “mal de los rastrojos”, registraron una importante disminución durante 2.026 en comparación con el mismo período del año pasado. Sin embargo, Santa Fe continúa entre las provincias más afectadas por esta enfermedad viral, con nueve casos confirmados hasta la Semana Epidemiológica (SE) 35.
De acuerdo con los datos de vigilancia epidemiológica, desde el inicio del año se notificaron 276 casos sospechosos en todo el país, de los cuales 22 fueron confirmados y 20 descartados. En el mismo período de 2025, las notificaciones habían alcanzado las 481, mientras que los casos confirmados sumaban 50.
La comparación interanual muestra una reducción del 42,6% en las notificaciones y del 56% en los contagios confirmados.
La stuación en Santa Fe
De los 22 casos confirmados en 2026, 11 corresponden a residentes de Córdoba, nueve a Santa Fe y dos a la provincia de Buenos Aires. De esta manera, Santa Fe concentra el 40,9% de los contagios confirmados del país y se ubica en el segundo lugar, detrás de Córdoba, que reúne la mitad de los casos.
Si bien los contagios disminuyeron en las tres provincias, la proporción de confirmados sobre el total de notificaciones fue diferente: Córdoba presentó un 28%, Santa Fe un 6% y Buenos Aires un 3%.
En el acumulado de los últimos cinco años, estas tres jurisdicciones concentraron el 99% de las notificaciones de FHA registradas en el país, con predominio de Buenos Aires, seguida por Santa Fe y Córdoba.
Un caso fatal en Santa Fe
Durante 2026 se notificó un fallecimiento por Fiebre Hemorrágica Argentina. La víctima fue una mujer de 65 años residente en Santa Fe, que comenzó con síntomas en la semana epidemiológica 27.
Según la información epidemiológica, la paciente tenía antecedentes de diabetes y contaba con registro de vacunación contra la enfermedad. Además, recibió tratamiento con suero hiperinmune al séptimo día de evolución. Hasta el momento del informe, no se había podido identificar un antecedente epidemiológico claro que permitiera establecer el lugar probable de exposición.
Departamentos bajo vigilancia
En la provincia, los departamentos que registraron casos confirmados entre 2023 y la semana epidemiológica 28 de 2026 son Caseros, Constitución, Iriondo, Rosario, San Lorenzo, San Martín y Belgrano.
La distribución territorial de los casos constituye un elemento central para orientar las estrategias de prevención y vacunación, con especial atención a las zonas rurales y semiurbanas.
Qué es la Fiebre Hemorrágica Argentina
La Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA) es una zoonosis viral aguda grave causada por el virus Junín. Su reservorio natural es el roedor silvestre Calomys musculinus, conocido como ratón maicero.
La transmisión a las personas se produce principalmente por la inhalación de partículas contaminadas con secreciones de roedores infectados o por el ingreso del virus a través de pequeñas heridas en la piel o las mucosas.
La enfermedad puede provocar alteraciones vasculares, renales, hematológicas, neurológicas e inmunológicas. Sin tratamiento, la letalidad puede alcanzar el 30%. Sin embargo, el uso de plasma inmune de convaleciente dentro de los primeros ocho días desde el inicio de los síntomas permite reducirla a valores cercanos al 1%.
La zona endémica comprende sectores de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y Santa Fe, por lo que la vigilancia y la prevención son fundamentales, especialmente entre las personas que realizan actividades rurales.
Vacunación
La vacuna Candid #1 está incorporada al Calendario Nacional de Vacunación desde 2007. Está indicada en una única dosis a partir de los 15 años para las personas que residan o desarrollen actividades en el área endémica y que no hayan recibido previamente esta vacuna.
La protección se alcanza un mes después de la aplicación, por lo que resulta importante vacunarse con anticipación a la exposición al virus.
Ante situaciones de brote, las recomendaciones sanitarias contemplan intensificar la vacunación entre quienes viven o trabajan en las zonas de riesgo, en particular trabajadores rurales, transportistas, empleados de acopiadoras de cereales y molinos, trabajadores migrantes estacionales y personas que realizan actividades recreativas en áreas endémicas.





















