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Opinión

LA CARRERA HACIA 2027 YA EMPEZÓ EN SANTA FE

Mientras el peronismo intenta dejar atrás años de fragmentación, Unidos debate hasta donde acercarse a Javier Milei y La Libertad Avanza rechaza acuerdos para consolidarse como una opción propia. El tablero político santafesino ya entró en modo electoral

El tablero político santafesino empezó a moverse antes de tiempo. Todavía falta mucho para las elecciones de 2027, pero en Santa Fe ya nadie disimula que la campaña comenzó. Y en ese escenario aparecen tres procesos simultáneos que pueden redefinir el mapa provincial: el intento del peronismo de volver a unificarse después de años de dispersión, el debate interno dentro de Unidos sobre hasta dónde acercarse —o no— a Javier Milei y, ahora, la decisión de La Libertad Avanza de empezar a marcar distancia de cualquier armado compartido con el oficialismo provincial.

La reunión de la mesa de acción política del PJ santafesino tuvo un valor que excede cualquier documento final. Después de mucho tiempo, todos los sectores importantes del peronismo volvieron a sentarse en una misma mesa. Perottistas, kirchneristas, Movimiento Evita, La Corriente+, Vamos y sectores territoriales coincidieron en algo elemental: divididos no tienen ninguna posibilidad de volver a disputar el poder provincial.

La derrota de 2023 dejó heridas profundas. No solamente por haber perdido la Gobernación frente a Maximiliano Pullaro, sino porque expuso una fractura interna que se venía incubando desde hacía años. El PJ pasó demasiado tiempo discutiendo candidaturas, liderazgos y lugares en las listas mientras la sociedad empezaba a reclamar otra cosa. La atomización fue tan grande que incluso las discusiones partidarias terminaron judicializadas o directamente rotas, como ocurrió con Eduardo Toniolli y el Movimiento Evita.

Por eso, el encuentro del viernes no resuelve nada, pero sí marca un cambio de clima. El peronismo entendió algo básico: antes de pensar en nombres necesita reconstruir un espacio político competitivo. Y esa reconstrucción tiene dos condiciones inevitables. La primera es aceptar la convivencia de sectores distintos. La segunda es recuperar volumen opositor frente al gobierno provincial y nacional.

En ese punto aparece otro dato relevante. El PJ santafesino parece decidido a defender las PASO. No es un detalle menor. Mientras Javier Milei insiste en cuestionarlas a nivel nacional y distintos sectores del oficialismo provincial observan alternativas para reformar el sistema electoral, el peronismo interpreta que las primarias siguen siendo el único mecanismo capaz de ordenar internas sin ruptura. Después de años de fragmentación, nadie quiere volver a resolver candidaturas a dedo.

La defensa de las PASO también es una forma de sincerar una realidad incómoda: hoy el peronismo santafesino no tiene un liderazgo ordenador. No existe una figura dominante capaz de sintetizar al conjunto del espacio. Omar Perotti mantiene influencia, Marcelo Lewandowski conserva volumen electoral, el kirchnerismo retiene estructura militante y los movimientos sociales sostienen territorialidad. Pero ninguno logra imponerse claramente sobre el resto. Entonces, las primarias aparecen casi como una necesidad de supervivencia política.

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Ahora bien, mientras el PJ intenta cerrar heridas, Unidos atraviesa una discusión distinta pero igual de delicada. El oficialismo provincial ganó con amplitud en 2023 gracias a una coalición amplia que unificó radicales, socialistas, PRO y sectores independientes. El problema es que esa misma diversidad hoy empieza a generar tensiones frente al fenómeno Milei.

La discusión ya dejó de ser subterránea. Cristian Cunha abrió explícitamente la posibilidad de ampliar Unidos hacia La Libertad Avanza. José Corral y Felipe Michlig también dejaron mensajes en esa dirección. La lógica detrás de esa postura es sencilla: si el escenario nacional se consolida en torno a un esquema de tercios, el no peronismo santafesino debería unificarse para evitar dividir votos frente al PJ.

Sin embargo, ahí aparece la resistencia socialista. Y no es una resistencia menor. El socialismo no solamente aporta estructura territorial e identidad histórica a Unidos; además representa un modelo de gestión que intenta diferenciarse del libertarismo. Las declaraciones de Rubén Galassi reflejan esa preocupación: creen que un acuerdo con Milei terminaría desdibujando el perfil político que Pullaro intenta construir en Santa Fe.

El razonamiento socialista tiene lógica. El gobierno provincial viene mostrando una agenda activa en obra pública, educación, salud y presencia estatal. Exactamente lo contrario del discurso libertario de retiro del Estado. Pullaro construyó buena parte de su legitimidad exhibiendo gestión y capacidad de administración, incluso en áreas donde la Nación se retiró. Entonces, ¿cómo compatibilizar ese modelo con un espacio político que cuestiona de raíz la intervención estatal?

Pero mientras Unidos debate internamente esa posibilidad, La Libertad Avanza empezó a enfriar públicamente cualquier especulación sobre un acuerdo. La diputada nacional y presidenta del partido en Santa Fe, Romina Diez, eligió una frase breve pero contundente para responder a los dirigentes oficialistas que venían hablando de una eventual alianza: “Es gracioso cómo algunos no descartan alianzas que nadie les pidió”.

La respuesta no fue casual. Refleja una definición política que empieza a consolidarse dentro del mileísmo santafesino: competir con identidad propia y evitar aparecer subordinados a las estructuras tradicionales de la provincia.

En La Libertad Avanza creen que hoy tienen un capital político consolidado alrededor de la figura presidencial y consideran que una alianza prematura con Unidos podría diluir el perfil antisistema que todavía conserva Milei. Incluso, algunos dirigentes libertarios interpretan que los guiños del PRO responden más a movimientos internos dentro de Unidos que a un interés real de construir un proyecto común. “Quieren venderse más caro”, deslizan cerca de Romina Diez.

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Por eso, la estrategia libertaria parece orientarse a otro esquema: rechazar acuerdos orgánicos con partidos tradicionales, pero mantener la puerta abierta para sumar dirigentes individuales que quieran incorporarse al espacio violeta.

Además, La Libertad Avanza sostiene una expectativa política central para entender su posicionamiento actual: la apuesta a una mejora económica durante el segundo semestre de 2026. En el mileísmo creen que si la inflación sigue bajando y la economía logra cierta recuperación, el oficialismo nacional llegará fortalecido al turno electoral de 2027. Y bajo esa hipótesis, entienden que pueden disputar la Gobernación, Santa Fe y Rosario con candidatos propios, sin necesidad de integrarse a Unidos.

La paradoja es interesante. Mientras el peronismo busca reconstruirse desde la unidad después de haberse fragmentado, Unidos empieza a discutir los riesgos de ampliar demasiado su propia coalición y La Libertad Avanza intenta consolidarse como una tercera fuerza autónoma. Tres procesos distintos, pero atravesados por la misma pregunta: cómo construir poder en una provincia donde el sistema político ya no gira alrededor de dos grandes espacios.

También hay un dato que nadie dice en voz alta, pero que sobrevuela toda la discusión. Maximiliano Pullaro sigue siendo hoy el dirigente con mayor centralidad política de Santa Fe. Y eso obliga tanto al PJ como a Unidos y a los libertarios a pensar estrategias en función de su figura. El peronismo necesita encontrar cómo volver a competir contra un gobernador que conserva niveles altos de imagen. Dentro de Unidos discuten hasta dónde ampliar la coalición sin romperla. Y La Libertad Avanza busca crecer sin quedar absorbida por el oficialismo provincial.

Por eso el 2027 empezó antes de tiempo. Porque el sistema político santafesino entendió que el próximo turno electoral no será una elección más. Será una disputa sobre liderazgos, identidades y modelos de provincia. El PJ intenta dejar atrás años de dispersión para volver a ser alternativa. Unidos debate hasta dónde puede expandirse sin perder coherencia. Y Milei, aun sin estructura territorial sólida en Santa Fe, ya condiciona todas las estrategias políticas de la provincia.

Santa Fe volvió a entrar en modo político. Y esta vez, nadie quiere llegar dividido a la próxima pelea.

Autor

  • Germán Dellamónica

    Periodista. Director periodístico de LT9. Conductor de Amanecer no es poco, de lunes a viernes de 06:00 a 09:00.

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