Según un informe sectorial difundido en mayo, el consumo per cápita se ubicó en 47,5 kilos por habitante al año, una cifra que refleja el cambio en los hábitos de compra y las dificultades económicas que enfrentan muchas familias.
La producción también mostró una caída
Durante los primeros cinco meses de 2026, la producción de carne vacuna registró una baja en comparación con el mismo período del año anterior.
Mientras el mercado interno perdió dinamismo, las exportaciones mantuvieron una tendencia positiva. Los envíos al exterior crecieron impulsados por una mayor demanda internacional, especialmente desde Estados Unidos, uno de los principales destinos de la carne argentina.
Menos consumo en el mercado interno
La caída del consumo aparece vinculada al encarecimiento de la carne vacuna frente a otras proteínas de origen animal.
Los hogares redujeron sus compras debido al menor poder de compra y a la necesidad de ajustar gastos. Como resultado, el mercado interno absorbió un volumen menor de carne en comparación con el año pasado.
Esta situación provocó una disminución del consumo por habitante y consolidó una tendencia que se viene observando en los últimos años.
Los precios crecieron por encima de la inflación
Aunque durante mayo los valores mostraron escasas variaciones mensuales, la comparación interanual evidencia una fuerte suba.
La carne vacuna aumentó muy por encima de la inflación acumulada en los últimos doce meses. En cambio, el pollo y el cerdo registraron incrementos más moderados, lo que fortaleció su posición como opciones más accesibles para muchas familias.
Actualmente, la diferencia de precios entre las distintas proteínas influye cada vez más en las decisiones de compra de los consumidores.
El pollo y el cerdo ganan protagonismo
El cambio de hábitos se refleja en el crecimiento sostenido del consumo de pollo y cerdo.
El pollo logró alcanzar niveles de consumo similares a los de la carne vacuna, un hecho inédito en la historia reciente del país. Por su parte, el cerdo continúa expandiendo su participación y registra nuevos máximos históricos.
La diferencia de precios explica gran parte de este fenómeno. Con el valor de un kilo de carne vacuna es posible adquirir una cantidad significativamente mayor de pollo o cerdo, una variable que pesa cada vez más en el presupuesto familiar.
Un cambio que se consolida
La evolución de los precios y la situación económica están modificando el patrón de consumo de proteínas en Argentina.
Mientras la carne vacuna pierde participación en la dieta de los hogares, el pollo y el cerdo continúan ganando espacio gracias a sus precios más competitivos. La tendencia marca una transformación que podría profundizarse si persisten las actuales condiciones del mercado.





















