El sistema científico-tecnológico santafesino se movilizó de manera masiva en la última Marcha Federal Universitaria para visibilizar una crisis que califica como terminal. En una entrevista exclusiva con LT9, el Investigador Principal de CONICET Santa Fe, Rubén Spies, analizó el impacto de la Decisión Administrativa 20/2026 firmada por el Jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni. La medida establece severos ajustes de partidas sobre áreas sumamente sensibles como salud, educación pública, ciencia y tecnología.
“Los recortes pueden catalogarse objetivamente como despiadados y de una insensibilidad terrible”, fustigó Spies. Al desglosar las 588 fojas del anexo oficial, el científico enumeró partidas afectadas en diversas órbitas nacionales: “Se recortan 5.000 millones de pesos al programa de investigación, prevención y detección temprana del cáncer, y otros 500 millones al control de enfermedades transmisibles dentro del Ministerio de Salud. Es de una perversidad muy grande”.
En el caso particular de CONICET, el hachazo presupuestario asciende a 3.200 millones de pesos adicionales a lo pautado para el año 2026. “De ese total, 2.000 millones de pesos estaban destinados a becas para la formación de profesionales en temas estratégicos de nuestro país, y los 1.200 millones restantes iban a gastos de funcionamiento”, precisó con preocupación.
La contradicción oficial: el castigo al proyecto de la NASA
Spies expuso la profunda contradicción discursiva del oficialismo nacional, que en público elogia los hitos científicos pero en el presupuesto los desfinancia. “No hace mucho tiempo, el Secretario de Ciencia y Técnica se enorgullecía de la participación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y de la Universidad Nacional de La Plata en el prestigioso proyecto Artemis II de la NASA. Fuimos el único país de Latinoamérica, junto a potencias como Alemania, Corea del Sur y Emiratos Árabes, en poner en órbita el microsatélite Atenea”, recordó. Sin embargo, la paradoja es total: “A esa misma CONAE, autora de semejante logro internacional, le acaban de recortar más de 5.000 millones de pesos”.
Respecto a la realidad de la infraestructura en la región, el investigador confirmó que, si bien este último decreto no afectó obras locales de forma directa, los proyectos edilicios clave llevan largo tiempo completamente paralizados. “En nuestro predio de CONICET Santa Fe teníamos avanzado en un 35% el nuevo edificio del Instituto de Lactología Industrial (INLAIN), cuyos científicos hoy trabajan hacinados en la Facultad de Ingeniería Química (FIQ). Todo eso se frenó”, denunció.
Spies detalló que estos fondos provienen de créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero el Gobierno Nacional los retiene sin liquidarlos: “Son dólares de financiamiento internacional que ya fueron aprobados bajo rigurosos requisitos y que estaban destinados tanto a infraestructura como a los proyectos de investigación más importantes del sistema, los PICT. Hace tiempo preguntamos dónde está ese dinero que no se está ejecutando”.
Un éxodo alarmante: de Santa Fe a Iowa y China
El escenario de ahogo presupuestario impacta de manera directa en el recurso más valioso del sistema: el capital humano. Spies alertó que el drenaje de científicos y profesores universitarios hacia el exterior es “lento pero continuo”, algo que queda refrendado mes a mes en las actas públicas del directorio de CONICET al aceptarse constantes renuncias.
“Ayer mismo hablaba con una investigadora de la UBA que, empujada por esta situación salarial, decidió armar las valijas e irse a vivir a China con su marido y sus dos hijos pequeños. Otro investigador joven de acá de Santa Fe se marchó a trabajar a la Universidad de Iowa, en Estados Unidos”, graficó sobre el fenómeno de la fuga de cerebros.
Para el especialista, el daño a largo plazo es el más difícil de dimensionar y revertir: “Formar a un profesional para que se inserte con éxito en la carrera del investigador demanda entre 13 y 15 años, contemplando la carrera de grado, el doctorado y el posdoctorado. La destrucción de ese proceso, en cambio, es inmediata. Se logra en muy poco tiempo y con una simple resolución administrativa”.
Finalmente, Spies trazó una cruda comparación salarial. Mientras que un instructor o docente inicial en una universidad norteamericana percibe un piso de entre 60.000 y 80.000 dólares anuales (cerca de 5.000 dólares al mes), la realidad local ni siquiera resiste la comparación regional. “Ya no podemos medirnos con el primer mundo, basta mirar a nuestros vecinos. El último informe del Consejo Iberoamericano de Investigación muestra que los salarios de los trabajadores universitarios locales arrastran una caída real del 23,7% en los últimos 29 meses, acumulando su decimoséptimo mes consecutivo en baja”, concluyó.
Un mínimo histórico en más de medio siglo
Hacia el cierre de la entrevista radial, el referente de CONICET Santa Fe aportó un dato estadístico alarmante que sintetiza la magnitud de la crisis. “Irónicamente, la perspectiva que tenemos de inversión en ciencia, tecnología e innovación para este año va a alcanzar un mínimo histórico en los 54 años desde que tenemos registro, es decir, desde el año 1972. Vamos a llegar apenas al 0,14% de inversión como porcentaje de nuestro PBI. Es una cifra, la más baja de toda la historia, y la verdad que es muy triste todo lo que está pasando”, lamentó.
Antes de despedirse, Spies dejó una contundente advertencia de cara al futuro del desarrollo soberano en el país: “Es claro que un país que ahorra en educación no reduce gastos, sino que acumula deudas con su propio futuro. Desfinanciar la ciencia de esta manera es comprar un boleto de ida directo hacia la dependencia y el subdesarrollo”, sentenció.





















