Durante los primeros días de este mes, Uruguay desplegó en China una misión institucional y comercial con la presencia de una delegación integrada por un centenar de representantes de gobierno, empresas y sindicatos.
Sin dudas, el momento más trascendente de la gira se dio el pasado martes 3 de febrero con la reunión cara a cara que mantuvieron en el Gran Salón del Pueblo los presidentes Xi Jinping y Yamandú Orsi.
Pero más allá de la cumbre bilateral, el itinerario de la misión saliente incluyó actividades culturales, un seminario sobre oferta exportable uruguaya y una recorrida por el puerto automatizado de Yangshan que está ubicado en Shanghái y ostenta el atributo de ser la estación de contenedores con más actividad en todo el mundo.
En el transcurso de la gira, y en el plano netamente comercial, Uruguay firmó un memorando de entendimiento con el Consejo de China para la Promoción del Comercio Internacional.
Además, la delegación sudamericana consiguió avanzar en la vinculación con el sistema científico y tecnológico del gigante asiático, al comprometer trabajo conjunto en materia de biomedicina, agroindustria y tecnología 4.0.
Por otro lado, el alcance geopolítico de la misión, disparó el debate interno en la dirigencia política uruguaya, especialmente desde algunos cuestionamientos de referentes opositores, debido a una declaración conjunta en torno a Taiwán.
El punto en discusión, es el sexto de un total de 32 temas contenidos en el documento firmado por China y Uruguay en una de las reuniones celebradas en Beijing.
El párrafo que disparó la polémica dice que “la parte uruguaya reafirma su adhesión al principio de una sola China, reconoce que el Gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y que Taiwán forma parte inalienable del territorio chino, que cualquier forma de independencia de Taiwán es contraria a dicho principio y por lo tanto se opone, y respalda los esfuerzos del Gobierno chino para materializar la reunificación nacional”.
Con la reciente misión, entre el alineamiento y el pragmatismo, el gobierno de Orsi desplegó una potente estrategia bilateral con una contraparte con influencia comercial innegable y que sigue mirando con interés el proyecto mercosuriano.
Según la Agencia de Promoción de las Exportaciones “Uruguay XXI”, en todo el año 2025 China comportó como destino, el 26% del total exportado por el país vecino, una participación que previsiblemente puede crecer tras la gira de la comitiva uruguaya.
Del lado chino, el interés en los acuerdos radica más en fundamentos políticos que cuantitativos, al aprovechar la oportunidad para exponer que al gobierno de Xi, no le faltan vías de contestación indirecta a los intentos de Donald Trump por obstaculizar el creciente interés del país asiático en su vinculación con Sudamérica.





















