El 25 de agosto de 2001 estaba preparado para ser una noche histórica para Colón. El Brigadier López volvía a abrir sus puertas después de una importante remodelación, unas 35.000 personas acompañaban la celebración y, dentro de la cancha, el equipo de Jorge Fossati enfrentaba a Nueva Chicago. Todo terminó quedando grabado en la memoria, aunque por motivos muy diferentes a los imaginados.
Apenas habían pasado diez minutos cuando Gabriel Migliónico apareció en el área, conectó de cabeza un centro de Javier Delgado y marcó el 1-0. Segundos después, el arquero César Velázquez salió a cortar y golpeó de lleno al delantero uruguayo. Migliónico perdió el conocimiento, debió ser trasladado al Hospital Cullen y el árbitro Oscar Sequeira decidió suspender el encuentro.
“Es un recuerdo lindo porque creo que fue como mi entrada al club”, contó el ex futbolista en diálogo con Magazine Deportivo. Por entonces llevaba apenas unas semanas en Santa Fe y, pese a haber jugado en Primera y haber tenido buenas actuaciones con Colón en la Copa CONMEBOL, todavía no era un jugador demasiado conocido por el público.
“Creo que ese fue el momento donde la gente realmente se preocupó por ver quién era yo por todo lo que pasó. Y el cariño desde ahí lo he sentido siempre”, explicó. En ese momento comenzó una relación especial con los hinchas que se extendió durante años.
Migliónico recordó las innumerables muestras de afecto que recibió después del episodio. “Gente que se arrimaba a mi casa, al hospital, al entrenamiento o si me cruzaban en la calle y me decía que rezó por mí. Me crucé con una mujer que dijo que le había puesto el nombre del hijo al chico y después me mostraba al nene. Cosas increíbles que pasaron después de ese partido”, relató emocionado.
“Fue un nocaut”
El impacto con Velázquez fue durísimo. “Yo era flaquito, estaba bien. Ahora capaz que si choca capaz que le cae mal a él”, bromeó entre risas. “Él era una persona grande, iba con todo el envión a chocar y la verdad nunca se me cruzó por la cabeza que iba a salir. Fue un golpe terrible”.
Por fortuna, el diagnóstico terminó siendo mucho menos grave de lo que las imágenes hicieron imaginar. “Quedó en una conmoción, un poco de pérdida de conocimiento, que al rato se fue. Ni siquiera tuve un corte en la cara. Según el Lalo, que era el médico en ese momento, fue un nocaut, pero por suerte fue nada más que eso y terminó en gol”, recordó.
Las imágenes de aquella noche todavía lo impactan. “Hasta ahora verlas conmueve porque era algo difícil de ver”, reconoció. Además, el partido era televisado y se disputaba un sábado por la noche, por lo que la noticia rápidamente trascendió las fronteras.
Migliónico tampoco recuerda prácticamente nada de aquellos minutos. “Me recuerdo haber despertado como a las tres o cuatro de la mañana y después poca cosa más. No sabía qué estaba pasando en ese momento”, contó.
Incluso tomó con humor una de las situaciones más recordadas de aquella noche: el anuncio por los altoparlantes del estadio. “Me lo contaron un montón de veces. No sé qué le habrá pasado por la cabeza a ese hombre”, dijo entre risas sobre el momento en que la voz del estadio comunicó que se encontraba fuera de peligro y todo el Brigadier López reaccionó con alivio.
Un Colón que daba gusto ver
Más allá del accidente, Migliónico también repasó aquel equipo de 2001, que tenía nombres como Leonardo Díaz, Pablo Morant, Alcides Píccoli, Ariel Pereira, Rodolfo Aquino, Diego Castagno Suárez, Javier Delgado, Dante Unali, Claudio Graf y Darío Gigena.
“Qué equipo. La verdad que daba lindo, daba gusto verlo jugar”, destacó. Y recordó especialmente el trabajo de Jorge Fossati con las jugadas de pelota parada.
“Se trabajaba mucho. Había mucha gente que le pegaba bien a la pelota. Jorge, que siempre fue un fanático del básquetbol, nos inculcó el tema de las cortinas, el doble ritmo, todas esas cosas que uno puede ir adaptando de diferentes deportes. Y la verdad que funcionaba muy bien”, explicó.
El equipo llegó a pelearle el campeonato a Racing y protagonizó un torneo que el uruguayo todavía recuerda con cierta bronca. “Tuvimos un gran torneo”, afirmó, antes de detenerse en la derrota 2-1 ante la Academia en Avellaneda: “Fue un partido rarísimo. Nos anularon un gol de una jugada que hacíamos tres o cuatro veces por partido y ya habíamos hecho un par de goles así. Después nos metieron adentro de un arco y nos ganaron”.
Su mirada sobre el presente sabalero
A la distancia, Migliónico sigue pendiente de Colón. Y fue contundente al analizar el recorrido que llevó al club desde aquel protagonismo en Primera y la final de la Sudamericana hasta la Primera Nacional.
“Creo que se han hecho las cosas mal en el club. De tener un equipo campeón a prácticamente dos o tres años estar peleando el descenso, las cosas evidentemente no se hicieron bien”, sostuvo.
Para el ex delantero, Colón debe recuperar el orden y entender el escenario actual. “Primero hay que salir de la B Nacional, que es complicado: hay mucho viaje, canchas difíciles, equipos muy complicados. Después llegar a Primera, donde tenés 29 equipos más que van a querer lo mismo que vos”.
Y dejó una receta clara para el futuro: “Se tiene que ir poniendo metas y haciendo las cosas ordenadas. Primero: ‘Estoy en la B Nacional, tengo que jugar de la forma que se juega en la B Nacional para ver si puedo ascender’. Después, en Primera, cambiar a lo que Colón tiene que ser: un equipo con presencia, un equipo donde en el Cementerio haga pesar la localía”.
A 25 años de aquella noche que cambió para siempre su relación con el pueblo sabalero, Migliónico mantiene intacto el cariño por Colón. “Ojalá que pronto veamos a Colón en Primera, que es lo que todos queremos”, cerró.
Foto: El Litoral





















