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Historia

Ringo Bonavena, la estrella del boxeo argentino que trató de “gallina” a Alí

Oscar Natalio “Ringo” Bonavena nació el 25 de septiembre de 1942 en Buenos Aires. A 84 años de su nacimiento, su figura continúa siendo una de las más recordadas del boxeo argentino. Pero Bonavena fue mucho más que un boxeador: fue un personaje popular, provocador, showman, cantante ocasional y una figura capaz de convertir cada aparición pública en un espectáculo.

De Parque Patricios al mundo del boxeo

Bonavena nació en una familia de origen italiano y creció en Buenos Aires. Su vínculo con el boxeo comenzó durante su adolescencia y rápidamente encontró en el deporte un camino para transformar su vida.

Se formó en el Club Atlético Huracán y en 1959 se consagró campeón amateur. En 1963 representó a la Argentina en los Juegos Panamericanos de San Pablo, donde protagonizó un episodio que marcó su carrera: durante una pelea mordió a su rival y recibió una sanción que le impidió continuar compitiendo profesionalmente en el país durante un período.

La suspensión lo llevó a Estados Unidos. Allí comenzó su carrera profesional en 1964 y consiguió ocho victorias durante ese año, siete de ellas por nocaut.

El apodo “Ringo” también nació durante aquella etapa. En Nueva York, una admiradora de los Beatles lo confundió con el baterista Ringo Starr por su corte de pelo. El nombre quedó para siempre.

El día que conquistó al Luna Park

En 1965 regresó a la Argentina y tuvo una de las noches más importantes de su carrera frente a Gregorio “Goyo” Peralta.

El combate se disputó el 4 de septiembre en el Luna Park y Bonavena ganó por decisión, convirtiéndose en campeón argentino de los pesos pesados. Aquella pelea llevó una multitud al estadio y consolidó su popularidad.

Ringo tenía algo que excedía sus condiciones deportivas. Hablaba, provocaba, hacía bromas y construía alrededor de cada pelea una historia que el público quería seguir.

En el ring enfrentó a algunos de los mejores pesos pesados de su generación. Dos veces se midió con Joe Frazier y llegó a derribarlo en su primer combate. También enfrentó a otros nombres importantes de la categoría, como George Chuvalo, Zora Folley, Floyd Patterson y Jimmy Ellis.

Su registro profesional terminó siendo de 58 victorias, 9 derrotas y 1 empate, con 44 triunfos por nocaut.

La noche en que trató de “gallina” a Muhammad Ali

Pero hubo una pelea que convirtió a Ringo en leyenda.

El 7 de diciembre de 1970, Bonavena enfrentó a Muhammad Ali en el Madison Square Garden de Nueva York.

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La previa fue tan importante como el combate. Bonavena provocó a Ali y lo llamó “Chicken” —“gallina”—, en uno de los recordados cruces verbales entre ambos.

Pero Ringo no se quedó solamente en las palabras. Durante la pelea protagonizó uno de los momentos más importantes de su carrera: logró derribar una vez a Ali, algo que dimensionaba todavía más la dificultad del desafío que tenía enfrente.

El combate llegó hasta el decimoquinto y último asalto. Bonavena necesitaba un nocaut para revertir las tarjetas, pero Ali consiguió derribarlo tres veces y el árbitro detuvo la pelea.

Ringo perdió aquella noche, pero su actuación quedó en la historia. Había enfrentado a uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos en el Madison Square Garden, lo había provocado durante toda la previa y, dentro del ring, había conseguido incluso mandarlo a la lona.

Después del combate, Bonavena dejó una frase que resumía su manera de entender aquella derrota: “Pienso que los argentinos deberían sentirse orgullosos de esta derrota”.

Ringo también quiso ser cantante

Si algo diferenciaba a Bonavena de otros deportistas de su época era su capacidad para convertirse en un personaje fuera del deporte.

En 1965 se animó a incursionar en la música beat. Incluso fue presentado en espectáculos como un “campeón de la Nueva Ola” y llegó a grabar canciones junto a Los Shakers, una de las bandas uruguayas más importantes de aquella época.

Su canción más recordada fue “Pío pío pa”, compuesta por Dino Ramos y Palito Ortega. Bonavena llegó a grabar el tema y hasta protagonizó una producción audiovisual alrededor de la canción.

Él mismo se tomaba con humor sus condiciones vocales. No tenía una gran voz, pero le gustaba cantar y no dudaba en subirse a un escenario.

Aquella aventura musical duró poco, pero terminó de construir una imagen que hoy resulta difícil de imaginar: un peso pesado que podía pasar del ring a un escenario y de una entrevista deportiva a un programa de televisión.

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Un final inesperado y trágico

Después de su enfrentamiento con Ali, Bonavena continuó boxeando en Estados Unidos. Su última pelea profesional fue el 26 de febrero de 1976, frente a Billy Joiner, en Reno, Nevada.

Menos de tres meses después, su vida terminó de manera violenta.

El 22 de mayo de 1976, Bonavena fue asesinado a los 33 años frente al Mustang Ranch, un conocido establecimiento de Nevada propiedad de Joe Conforte, quien había tenido vínculos con su carrera en Estados Unidos.

El disparo fue efectuado por Willard Ross Brymer, un hombre de seguridad del lugar. El crimen quedó ligado a un conflicto alrededor de Conforte y su entorno, aunque las circunstancias que rodearon los últimos momentos de Bonavena estuvieron atravesadas por distintas versiones y controversias.

Su cuerpo regresó a la Argentina y fue velado en el Luna Park. Más de cien mil personas se acercaron para despedirlo.

Ringo, mucho más que un boxeador

Bonavena murió con apenas 33 años, pero había conseguido construir una figura que trascendió ampliamente al deporte.

Fue campeón argentino, enfrentó a Joe Frazier y Muhammad Ali, peleó en el Madison Square Garden, apareció en televisión, grabó canciones y convirtió sus provocaciones y ocurrencias en parte de su identidad pública.

Su historia también tiene algo particular: Ringo entendió que el espectáculo no terminaba cuando sonaba la campana.

Podía provocar a Muhammad Ali, enfrentarse a los mejores pesos pesados del mundo, cantar “Pío pío pa” o convertirse en protagonista de una entrevista. Todo formaba parte del mismo personaje.

Por eso, recordar a Bonavena no significa solamente repasar sus combates. Significa recordar a una de las figuras más singulares que produjo el deporte argentino.

Hoy, 25 de septiembre, Ringo cumpliría 84 años.

Y aunque hayan pasado cinco décadas desde su muerte, aquella voz, aquellas provocaciones y aquella personalidad siguen formando parte de la memoria del boxeo argentino.

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