A poco de cumplirse un nuevo aniversario de la trágica inundación del río Salado en 2003, Omar Panigo, quien fuera presidente comunal de Emilia en aquel entonces, compartió en LT9 sus vivencias de jornadas marcadas por la incertidumbre y el esfuerzo compartido. Con la crudeza de quien vio el agua pasar sobre la ruta por primera vez en su vida, Panigo relató cómo se improvisaban las mediciones para informar a la capital provincial sobre la magnitud de lo que se avecinaba.
“Eran otros tiempos, no había hidrómetros instalados. Tenía un palito clavado en la orilla, iba con el metro, medía y eso era lo que le pasaba a Carlos (Larriera) todas las mañanas”, recordó Panigo. Esos reportes caseros eran, en aquel abril de 2003, el termómetro que generaba tranquilidad o desesperación en la ciudad de Santa Fe.
La sorpresa de un río desbordado
Panigo remarcó que, a pesar de sus 69 años, nunca había visto una crecida de tal magnitud. El domingo 27 de abril, mientras se desarrollaban las elecciones presidenciales, el agua comenzó a ganar la carpeta asfáltica de la Ruta 11. “Se veía que el agua se había extendido una enormidad, pero uno no tenía conciencia del desastre que ocurriría después en Santa Fe porque no sabíamos que el anillo de defensa no estaba cerrado”, explicó.
El ex mandatario comparó la magnitud de la catástrofe con el tornado de San Justo de 1973, aunque destacó que la inundación tuvo una agonía mucho más lenta: “El agua bajó muy despacio, fue un proceso doloroso y largo”.
Solidaridad: el refugio ante el dolor
Uno de los puntos más emotivos de la entrevista fue el recuerdo del contingente de evacuados de la ciudad de Recreo que se alojó en la Escuela Agrotécnica y en el Club Colón de Emilia. Panigo destacó el “corazón y amor” de las instituciones locales —Sanco, centros de jubilados, la iglesia— para asistir a quienes lo habían perdido todo.
“A los evacuados los veía muy sumidos en su dolor. Entonces les propuse que, para agradecer a la gente de Emilia, salieran a barrer los cordones o ayudar en algo. Eso les permitió olvidarse un poquito del drama, mientras pensaban en lo que había quedado de sus casas bajo el agua”, rememoró conmovido.
El pedido de obras actuales
Finalmente, Panigo aprovechó para advertir sobre la necesidad de mantenimiento en los canales que drenan los bajos de Emilia hacia el Salado, obras realizadas durante la gestión de Jorge Obeid. “Hoy el canal está sucio, tiene 20 años. Si se anuncian lluvias tipo ‘El Niño’ para fin de año, hay que pedir la limpieza urgente porque cuando la naturaleza viene con todo, no hay nada que alcance si no estamos preparados”, concluyó.
