La comunidad de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) se vio sorprendida en las últimas horas por la recepción de una serie de correos electrónicos con amenazas de muerte y promesas de una “masacre”. En diálogo con LT9, Claudia Gauna brindó detalles sobre la situación y explicó cómo actuó la casa de altos estudios ante las intimidaciones.
“Recibimos correos en las cuentas institucionales dirigidos a personas y áreas de trabajo, tanto de la conducción como del personal. El asunto era el mismo: ‘Voy a hacer una masacre'”, relató Gauna. Según explicó, los mensajes hacían referencia a un ataque programado para el día de ayer, con leyendas de tinte religioso y violento: “Voy a tratar de matar a todos los que pueda para llevarlos con su Dios”.
Alcance federal y origen del mensaje
La amenaza no se limitó a la sede central de Santa Fe. Los correos llegaron de manera simultánea a las regionales de Rosario, Rafaela, Reconquista y Posadas (Misiones). “Fue una lista tomada al boleo que mezclaba a personal administrativo, al Rector y a grupos de trabajo específicos. Muchas de las direcciones están disponibles en nuestra página web”, precisó Gauna.
Respecto al origen, la entrevistada señaló que los correos fueron disparados automáticamente desde una plataforma denominada Boyfarms y hacían referencia a la organización terrorista conocida como “764”.
Intervención policial y continuidad académica
A diferencia de otras instituciones educativas que han sufrido episodios similares, la UCSF decidió mantener sus puertas abiertas. “Trabajamos con adultos responsables de sus acciones. Pusimos el tema en conocimiento de los servicios de emergencia inmediatamente; enviaron efectivos, tomaron testimoniales y se llevaron copias de los correos como prueba”, detalló.
Gauna destacó la labor de las fuerzas de seguridad, quienes aseguraron que estas fuentes son rastreables: “Nos dijeron que hoy en día, aunque borren los mensajes, se puede detectar el origen para dar con los responsables de generar este estado de pánico e intranquilidad”.
Finalmente, la funcionaria universitaria llevó tranquilidad a las familias y estudiantes: “Las actividades permanecieron normales. Se dictaron clases, se hicieron reuniones y los eventos programados continuaron su curso. Decidimos no darle mayor trascendencia que la denuncia judicial correspondiente”.
