La ciudad de Añelo, epicentro logístico de Vaca Muerta, atraviesa una fuerte crisis de infraestructura a raíz del crecimiento demográfico impulsado por la actividad petrolera.
El intendente Fernando Banderet pidió de manera directa a trabajadores de otras provincias que eviten trasladarse con sus familias si no cuentan con un empleo asegurado. “Les pido a las familias que no vengan”, expresó, en referencia a la sobrecarga que enfrentan los servicios locales.
Según datos municipales, la localidad recibió 1.400 nuevos residentes en 2024, otros 1.700 en 2025 y 546 en los primeros meses de 2026, lo que profundizó la presión sobre escuelas, hospitales y el acceso a la vivienda.
Servicios colapsados y déficit habitacional
El crecimiento poblacional impactó de lleno en la infraestructura urbana. Autoridades locales y especialistas advierten que las escuelas están saturadas y el sistema de salud opera al límite de su capacidad.
A esto se suma un déficit habitacional estimado en torno al 60%, con alquileres elevados que dificultan el acceso a la vivienda para los nuevos habitantes.
Además, gran parte de la población aún enfrenta limitaciones en servicios básicos como gas, agua y saneamiento, en una ciudad que crece a un ritmo que supera la expansión de las redes urbanas.
Tensión entre empleo y realidad social
Pese al dinamismo económico de la región por la expansión de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta, el acceso al empleo formal no siempre alcanza a cubrir la demanda local.
El propio jefe comunal remarcó que la llegada de familias sin una oportunidad laboral definida agrava el escenario: “Los salarios pueden ser altos, pero también lo es el costo de vida”, señaló.
En ese contexto, el municipio insiste en que la ciudad “recibe a todos”, aunque prioriza a quienes llegan con un contrato de trabajo previo, en medio de un crecimiento que ya transformó de manera profunda la dinámica social y urbana de Añelo.





















