Con un mensaje directo en español y una estética atravesada por la identidad latinoamericana, Bad Bunny convirtió el show de medio tiempo del Super Bowl en una reivindicación cultural ante más de 125 millones de espectadores.
“¡Qué rico es ser latino!”, lanzó el artista puertorriqueño al abrir su presentación en el Levi’s Stadium de Santa Clara, sin referencias a Estados Unidos durante todo el espectáculo.
Vestido de blanco y rodeado por las banderas de los países de América Latina, el músico sostuvo la bandera de Puerto Rico y desplegó una puesta en escena cargada de símbolos identitarios. Durante los 13 minutos del show recorrió algunos de sus mayores éxitos, como Tití me preguntó, Yo perreo sola, El apagón y NUEVAYoL.
Uno de los momentos más emotivos se dio cuando Bad Bunny invitó a un niño al escenario para entregarle su premio Grammy, en un gesto que simbolizó su infancia y el cumplimiento de sus sueños, reforzando el eje identitario de la presentación.
La reacción de Donald Trump
Tras el espectáculo, el expresidente de Estados Unidos reaccionó con dureza en redes sociales y calificó el show como “uno de los peores de la historia”.

También cuestionó el uso del idioma español y la puesta en escena, lo que volvió a instalar el cruce entre música, identidad y política en el evento televisivo más visto del año.






















