Marcelo Kusznierz, referente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (CASFER), analizó el complejo escenario que atraviesa la industria del biodiesel tras su participación en Expoagro. El dirigente alertó sobre las nuevas normativas ambientales de la Unión Europea que buscan restringir el ingreso de derivados de la soja, bajo el argumento del “cambio indirecto del uso del suelo”.
“Esta regulación va a prohibir a la soja y sus derivados ingresar a Europa para la producción de biocombustibles. Es una excusa; en Argentina la superficie sembrada no ha crecido, lo que mejoró es la eficiencia”, explicó Kusznierz. Según detalló, Santa Fe —que exporta el 100% del biodiesel nacional— podría perder un mercado de entre 400 y 500 millones de dólares, lo que representa unas 500.000 toneladas anuales.
El contraste con el mundo
Kusznierz fue crítico con la política de apertura comercial del Gobierno Nacional en comparación con las potencias mundiales. “Mientras Europa se defiende con barreras arbitrarias y EE. UU. mantiene un arancel del 120% para protegernos, Argentina desregula. Estamos abriendo la frontera de forma poco inteligente”, sentenció.
El titular de CASFER señaló que la industria exportadora trabajó durante 2025 con un 70% de capacidad ociosa. Ante este bloqueo externo, el riesgo es que las grandes empresas vuelquen su producción al mercado interno, entrando en conflicto con las 25 PyMEs que actualmente abastecen a las petroleras.
La solución: El mercado interno
Como alternativa estratégica, desde la Cámara proponen seguir el modelo de Brasil y aumentar el corte de biodiesel en el combustible local.
“Argentina es importadora neta de gasoil. El año pasado las petroleras importaron cerca de un millón de toneladas que tranquilamente podría proveer el biodiesel nacional”, afirmó. Según Kusznierz, fortalecer el mercado interno no solo evitaría la escasez de combustible —como ocurrió durante el inicio de la guerra en Ucrania— sino que mejoraría directamente el precio que recibe el productor agropecuario por su grano.
Finalmente, destacó que la provincia de Santa Fe ya inició gestiones ante Cancillería y la Organización Mundial del Comercio (OMC) para demostrar científicamente que la producción local cumple con los estándares ambientales y no afecta el monte nativo.






















