El reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York a favor de la Argentina en el litigio por la nacionalización de YPF dejó un sabor “agridulce” para el analista económico Carlos Burgueño. En su columna por LT9, el especialista lamentó que la dirigencia política haya perdido la oportunidad de celebrar lo que fue, en los hechos, una exitosa política de Estado mantenida a lo largo de más de una década.
Una línea que no se rompió
Burgueño subrayó que el éxito en los tribunales estadounidenses no fue obra de una gestión aislada, sino de una estrategia de la Procuración del Tesoro que atravesó los colores políticos. “Se mantuvo la línea argumental desde la última etapa de Cristina Kirchner, pasó por Macri, siguió con Alberto Fernández y la sostuvo Javier Milei”, explicó.
El argumento central, que finalmente fue validado, sostiene que el estatuto de YPF tiene menor validez legal que una ley del Congreso argentino. “En lugar de decir ‘miren qué bien lo hicimos’, la clase política se empezó a agarrar a trompadas en redes y medios, mezclando la discusión sobre la privatización o la estatización, cuando lo que estaba en juego era un juicio contra el Estado nacional”, cuestionó el economista.
El fantasma del default
Al ser consultado sobre el impacto que habría tenido un fallo adverso, Burgueño fue tajante: “Argentina se iba al default porque ese dinero no lo tiene ni lo tendrá”. Según el analista, la cifra que reclamaba el fondo Burford —calculada originalmente por la jueza Loretta Preska— ascendía a unos 16.000 millones de dólares que, con intereses, proyectaban un horizonte de 20.000 millones.
“El fallo de Preska era una barbaridad tanto en el fondo como en el monto. Pedían entregar una YPF entera por el pago de un remanente de acciones”, detalló. Burgueño explicó que el valor real de la empresa al momento de la sentencia no justificaba de ninguna manera las cifras astronómicas que se barajaban en primera instancia.
Las tres claves del fallo
Para Burgueño, la Cámara de Apelaciones tomó tres decisiones fundamentales que definieron el partido a favor del país:
- Validó que el tribunal competente es Nueva York (punto a favor de Burford).
- Determinó que la Ley Argentina es superior al estatuto de la empresa (el punto clave que le dio la razón al país).
- Por consiguiente, la discusión sobre el monto perdió sentido y quedó abstracta.
Finalmente, el economista desestimó que el fallo sea un “guiño” político de Donald Trump hacia el gobierno actual. “Tenemos una mirada muy ‘argenta’ de las cosas; esto es un tema técnico-judicial que se ganó por coherencia en los argumentos legales del Estado a través del tiempo”, concluyó.
El debate de las privatizaciones: “Hay que ser pragmáticos”
Más allá del éxito judicial, Burgueño se dio espacio para reflexionar sobre el debate de las privatizaciones que impulsa el Gobierno Nacional. Al respecto, marcó una diferencia clara entre empresas de servicios logísticos y activos estratégicos: “Hay que ser pragmáticos. Con Intercargo, por ejemplo, está bien; ¿qué hace el Estado manejando camioncitos en los aeropuertos? Pero con YPF o Aerolíneas Argentinas es distinto, tienen que ver con la soberanía y la estructura económica”. El analista advirtió que, si YPF fuera totalmente privada y libre, “la nafta súper hoy costaría 3.000 pesos”, y remarcó que la petrolera no solo es rentable gracias a Vaca Muerta, sino que desde la gestión de Galuccio hasta la actualidad ha sido manejada con seriedad y sin escándalos.
