Independiente dejó pasar una chance determinante en su lucha por la clasificación al caer 2 a 0 frente a Deportivo Riestra en el Bajo Flores, un resultado que no solo complica al conjunto de Avellaneda, sino que también abre una puerta importante para Unión, que observa expectante desde Santa Fe.
El equipo dirigido por Gustavo Quinteros nunca logró hacer pie en el partido. Desde los primeros minutos se vio superado por la intensidad y la determinación de un Riestra que, hasta aquí, no había podido ganar en el campeonato. Esa diferencia se tradujo rápidamente en el marcador: a los 12 minutos del primer tiempo, Mariano Bracamonte capitalizó una desconcentración defensiva y puso el 1-0 para el local.
Lejos de reaccionar, Independiente entró en un terreno de imprecisiones y nerviosismo. Si bien en el complemento mostró una leve mejoría, con un remate de Iván Marcone que se estrelló contra el palo y algunas variantes ofensivas desde el banco, nunca logró quebrar el orden del “Malevo”.
La sentencia llegó a los 34 minutos del segundo tiempo, cuando Pedro Ramírez ganó de arriba y selló el 2-0 definitivo. Un golpe que terminó de desnudar la floja actuación del Rojo, que además cerró la noche con la expulsión de su entrenador, reflejo de la frustración generalizada.
Más allá del impacto en Avellaneda, la derrota tiene eco directo en Santa Fe. Independiente quedó con 21 puntos y dejó de depender de sí mismo con la misma comodidad que tenía antes de esta fecha. Ahí es donde aparece Unión: el equipo rojiblanco suma 19 unidades y tiene una oportunidad inmejorable.
El próximo lunes, cuando visite al Fortín, el Tatengue no solo buscará acercarse a los puestos de clasificación a los octavos de final, sino que también tendrá la posibilidad concreta de superar a Independiente en la tabla. Un triunfo lo dejaría por encima del Rojo y cambiaría por completo el panorama en la recta final del torneo.





















