El distrito más grande de la provincia de Santa Fe se encuentra bajo agua. En una entrevista con LT9, Rodrigo Acevedo, presidente comunal de Fortín Olmos, detalló las consecuencias de los 300 milímetros caídos en pocas horas y el posterior escurrimiento de las aguas que provienen del departamento 9 de Julio y el Chaco, que han convertido a la zona rural en un inmenso espejo de agua.
“Fortín Olmos tiene 400 mil hectáreas de territorio y solo 30 kilómetros de asfalto; el resto son caminos de calzada natural que hoy están destruidos o directamente no existen”, explicó Acevedo. La situación más grave se vive en los Bajos Submeridionales, donde el arroyo Golondrina ha desbordado por completo.
Familias aisladas y operativos de asistencia
El mandatario comunal confirmó que hay más de un centenar de familias aisladas en diversos parajes. “Logramos ingresar con Protección Civil y Bomberos a lugares como Fortín Chilca, Fortín Charrúa y los kilómetros 708 y 48 para entregar medicamentos, alimentos, alcohol y pañales antes de que los caminos se vuelvan totalmente intransitables”, señaló.
La preocupación se centra ahora en el mantenimiento de servicios básicos y la salud de los pobladores rurales: “Ya conocemos quién tiene una enfermedad crónica o quién está embarazada en un paraje para prevenir traslados de emergencia antes de que se corten la luz y las comunicaciones”.
La odisea de salvar la hacienda
Uno de los relatos más impactantes de Acevedo fue el riesgo que corren los productores y trabajadores rurales para salvar a sus animales. “La vaca necesita altura para dormir y ya casi no queda tierra seca. Los productores están sacando los animales en lancha o a caballo por el medio del arroyo, arriesgando la vida”.
En un gesto que ilustra la gravedad del momento, el presidente comunal contó: “Yo hago kayak de forma recreativa y les presté mis salvavidas a los gauchos. Ver a un hombre de campo a caballo con un chaleco salvavidas parece una imagen de Capusotto, pero es la única forma de que no se ahoguen si el caballo cae en un canal o un pozo que no se ve por el agua”.
Caminos cortados y un futuro incierto
Acevedo advirtió que, aunque salga el sol esta semana, el agua seguirá bajando desde el oeste, y los pronósticos de lluvia para el mes de julio generan máxima alerta. “Hay caminos que tienen cortes que ya son un canal en el medio de la ruta por la fuerza con la que corre el agua. El canal Interlago, que tiene casi cinco metros de profundidad, rebalsó por completo”, concluyó.
Un reclamo por infraestructura
Acevedo aprovechó para visibilizar la soledad con la que gestionan los pequeños pueblos del norte frente a catástrofes de esta magnitud: “Acá la infraestructura es escasa y los presidentes comunales no tenemos secretarios de producción; nos toca hacer todo. Estamos en contacto permanente con el Estado provincial para que no se olviden de lo que pasa aquí, donde el productor está desesperado”.






















