Candela Giordanino fue protagonista de las pruebas de aguas abiertas de los Juegos Suramericanos y compartió su experiencia en la transmisión especial de LT9 desde el Fan Fest del Parque del Sur.
La nadadora santafesina habló sobre el Lago del Parque del Sur, la particular preparación para competir con bajas temperaturas y el sueño que aparece en el horizonte: llegar a los Juegos Olímpicos.
Giordanino se mostró sorprendida por la organización de los Juegos y, especialmente, por los detalles que acompañaron a las competencias.
“Toda la organización estuvo en un montón de detalles. Me sorprendió mucho ayer que haya un poste de Capi y flores amarillas y todos los deportistas con flores amarillas. Eso me encantó”, relató entre risas.
Además, destacó que los Juegos le permitieron disfrutar del deporte más allá de su propia competencia. “Yo ya competí, terminé hace más de una semana y media, pero yo los sigo viviendo los Juegos porque soy fan del deporte”, contó.
El Lago del Parque del Sur y una experiencia que la sorprendió
Uno de los puntos sobre los que habló la nadadora fue el escenario elegido para las competencias de aguas abiertas. Giordanino reconoció que inicialmente tenía dudas sobre cómo sería competir en el Lago del Parque del Sur, pero la experiencia terminó superando sus expectativas.
“En un principio a mí me dijeron ‘es en el Lago del Sur’ y yo dije ‘¿qué?’”, recordó entre risas. Incluso llegó a imaginar que la prueba podía trasladarse a otro lugar. Sin embargo, después de competir allí, su valoración fue muy diferente: “La verdad que me sorprendió para bien. Es un alto escenario. Es un circuito muy lindo de nadar, muy lindo de ver”.
La deportista también resaltó la infraestructura que quedó instalada para las competencias. “Tenemos un embudo, unas boyas visibles, un punto de llegada muy, muy lindo. Es un orgullo como deportista porque sé que nos llevó mucho tiempo conseguirlo”, sostuvo.
La temperatura del agua fue otro de los factores que marcó la competencia. La prueba se disputó con un promedio cercano a los 16 grados, el límite establecido para poder realizarla. “Hay partes que estaban en menos de 16, pero el promedio dio 16, entonces pudimos competir. Pero si ese promedio da abajo de 16, no se puede hacer la carrera hasta que caliente el agua”, explicó.
Giordanino, además, contó que prefiere las aguas frías y que el traje de neopreno modifica considerablemente la forma de nadar. “Flotás mucho más. Es otro estilo de nado porque estás más arriba del agua y tenés una resistencia más en los hombros. Uno se tiene que adaptar al traje”, explicó.
Una rutina exigente y el sueño olímpico
La preparación de una nadadora de alto rendimiento comienza mucho antes de entrar al agua. Giordanino contó que su despertador suena a las 4:55 y que, dependiendo de la etapa de entrenamiento, puede completar entre 7.000 y 8.000 metros durante la primera sesión de la mañana. A eso le suma cinco sesiones semanales de gimnasio y distintas actividades para despejar la cabeza.
Entre esas actividades aparecen la cerámica y la acrobacia aérea, una disciplina que practica sobre una lira. “Hago otras cosas diferentes para no quemarme la cabeza”, explicó.
La santafesina también habló con naturalidad sobre los aspectos de su rutina que todavía intenta mejorar, como la alimentación, la hidratación y el descanso. Contó que actualmente tiene como objetivo tomar al menos dos litros de agua por día y que después de entrenar encontró una combinación que le resulta práctica: yogur con granola y una fruta.
En cuanto al descanso, reconoció que suele dormir entre cinco y seis horas por la noche y compensar con una siesta de aproximadamente una hora y media.
Su objetivo deportivo, sin embargo, está puesto en una meta mucho mayor: los Juegos Olímpicos. Giordanino admitió que ya piensa en esa posibilidad, aunque entiende que todavía queda un largo camino por recorrer.
“Para ir a un Juego Olímpico, para mí, tenés que desearlo con todo tu corazón, tenés que entrenar todos los días para entrar a unos Juegos Olímpicos”, sostuvo. Y marcó una diferencia entre llegar a la cita olímpica y hacerlo con posibilidades de pelear por una medalla: “Una cosa es participar y otra cosa es competir”.
En ese punto, explicó que las distancias de las competencias internacionales hacen que los grandes referentes de las carreras de aguas abiertas de larga distancia no necesariamente tengan las mismas posibilidades en el circuito olímpico. “La distancia olímpica son 10 kilómetros y la Santa Fe-Coronda tiene 58. Son cosas muy diferentes”, señaló.
Para Giordanino, la tradicional Santa Fe-Coronda conserva un valor especial, especialmente por su vínculo con la ciudad, aunque no sea el tipo de competencia que elegiría para su carrera deportiva. “Siendo santafesina, creo que nadar una Coronda, además de toda la fama dentro de Santa Fe, es un mimo al corazón”, afirmó.
Y mientras continúa entrenando con la mira puesta en nuevos desafíos, la nadadora también reivindica una idea que atraviesa su manera de competir: disfrutar del proceso. “Muchos nos olvidamos de disfrutar en el camino, porque nos olvidamos que arrancamos el deporte por el disfrute. En el camino te olvidás. Vos tenés que buscar la forma de volver a encontrarlo”, reflexionó.





















