Los hinchas que confeccionaron el histórico trapo que los jugadores argentinos exhibieron tras vencer a Inglaterra en el Mundial 2026 contaron en TyC Sports cómo nació la iniciativa, las dificultades que tuvieron para ingresar al estadio y el momento en que decidieron arrojarlo al campo de juego.
Hay imágenes que trascienden el resultado de un partido y quedan para siempre en la memoria colectiva. Una de ellas fue la que protagonizaron los jugadores de la Selección Argentina después de vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, cuando exhibieron una bandera con una frase contundente: “Las Malvinas son argentinas”.
Cuatro meses después de aquella histórica jornada en Atlanta, los creadores del emblemático trapo rompieron el silencio y contaron todos los detalles de una historia que tuvo ingenio, dificultades y un desenlace inesperado. En una entrevista con el programa Líbero, de TyC Sports, los protagonistas reconstruyeron cómo lograron que la bandera llegara a manos de los futbolistas argentinos.
Una bandera hecha con una sábana de hotel
La iniciativa surgió entre un grupo de amigos de Mataderos que acompaña a la Selección desde la Copa América de Brasil 2019. Cuando se confirmó que Argentina enfrentaría a Inglaterra en las semifinales, decidieron preparar un mensaje especial.
La confección tuvo mucho de improvisación y trabajo artesanal. Uno de los protagonistas recordó en TyC Sports: “La bandera la hicimos el 13 de julio. Parábamos en un departamento. La sábana es de un hotel, nos la regaló una persona cercana nuestra. Surgió la bandera en el piso del departamento”.
El pincel y la pintura los compraron en un supermercado Walmart de Florida, Estados Unidos. La frase elegida fue clara y contundente: “Las Malvinas son argentinas”.

Sobre esa elección, uno de los autores explicó: “Nosotros creíamos que era el mensaje más claro y menos violento. Teníamos muchas ideas para la bandera”.
Incluso habían pensado qué hacer si Argentina perdía ante Inglaterra. Con el sobrante de tela planeaban confeccionar otra bandera con una frase diferente: “En el tercer puesto, le íbamos a poner ‘aunque ganes o pierdas’. Íbamos a intentar ponerlo atrás del arco”, contaron.
Sin entradas y con dificultades para ingresar al estadio
El 15 de julio, los amigos llegaron a Atlanta sin entradas para presenciar el encuentro. Se instalaron en las inmediaciones del estadio, esperando encontrar alguna posibilidad de ingresar.
“Estábamos todos atrás de la cancha. Había un puente. Nos habíamos juntado ahí. Veíamos qué pasaba con la gente. Seguíamos ahí hasta que pudimos entrar”, relató uno de los integrantes del grupo en TyC Sports.
Las restricciones de seguridad de la FIFA para ingresar banderas con mensajes políticos representaban un obstáculo. Sin embargo, uno de ellos consiguió introducir el trapo escondido debajo de su remera.
“Estábamos en contra de la prohibición. Queríamos que llegue el mensaje al mundo”, explicó uno de los protagonistas, quien también aseguró: “Lo volvería a hacer una y mil veces”.
El momento del sacrificio: cómo llegó la bandera a la cancha
Después del agónico triunfo argentino, con el gol de cabeza de Lautaro Martínez, llegó el momento que terminaría convirtiendo aquella bandera en una imagen histórica.
En medio de los festejos, los hinchas intentaron desplegar el trapo, pero el personal de seguridad les pidió que lo guardaran. Ante la posibilidad de que se lo quitaran, decidieron tomar una determinación inesperada: arrojarlo hacia el campo de juego.
Uno de los protagonistas reconstruyó la secuencia en la entrevista: “Agarré, la envolví bien y fuerte, lo revoleé con la mayor fuerza que pude y bien para arriba que llegue lejos. Era un bollo a presión. No hicimos nada raro. Fue todo imprevisto”.
La jugada salió perfecta. Bruno lanzó la bandera, Giovani Lo Celso la recogió y junto con otros futbolistas la exhibió durante los festejos. La imagen dio la vuelta al mundo.
El orgullo de los creadores y el reconocimiento de los excombatientes
La repercusión superó todas las expectativas del grupo. La bandera, confeccionada con una sábana y pintura comprada en un supermercado, terminó convirtiéndose en una postal que trascendió el fútbol.
“Es un orgullo para nosotros”, reconoció uno de sus autores. Sin embargo, hubo algo que los emocionó todavía más: el reconocimiento de los excombatientes de Malvinas.
“Lo que más nos llena de orgullo es lo que sintieron los combatientes, el agradecimiento por este simple acto, que es un mensaje de Argentina hacia el mundo”, expresaron.
También aprovecharon la entrevista para desmentir las versiones que circularon sobre un supuesto financiamiento externo para realizar la bandera. “Esto es un esfuerzo de cada uno. Cada uno tiene un sentimiento, se la rebusca para poder estar. Esto es a pulmón”, aclararon.
Y dejaron una frase que resume el significado de aquella experiencia: “Que una bandera de hotel, pintada por dos vagos hinchas de su país, haya quedado en la historia para que nuevas generaciones tomen dimensión… Para nosotros es un orgullo”.
Lo que comenzó como una iniciativa de un grupo de amigos terminó convertido en una imagen que recorrió el mundo. Una sábana, pintura, una frase y un enorme sentimiento argentino fueron suficientes para construir una historia que el fútbol difícilmente olvide.





















