La crecida del río Paraná, asociada al fenómeno de El Niño y a las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil, mantiene en alerta a los productores ganaderos de Santa Fe.
Aunque la etapa de evacuación más urgente quedó atrás, todavía hay animales en las islas y preocupa la posibilidad de que el nivel del agua continúe aumentando o se mantenga elevado durante un período prolongado.
En diálogo con Amanecer no es poco, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la provincia de Santa Fe (CARSFE), Berardo Vignatti, recomendó completar el traslado de la hacienda y advirtió sobre las dificultades para conseguir campos, los mayores costos y el riesgo de ventas forzadas.
Más del 70% de la hacienda ya fue retirada de las islas
Vignatti explicó que la creciente llegó en un momento del año en el que las islas suelen ofrecer una importante disponibilidad de pasturas. Además, el invierno húmedo había favorecido las condiciones forrajeras, por lo que una gran cantidad de animales permanecía en esos terrenos cuando se produjo la rápida suba del río.
Según estimó el dirigente rural, más del 70% de los animales que se encontraban en las islas ya fueron retirados, aunque todavía queda un remanente en zonas comprometidas. Para dimensionar la actividad ganadera de la región, señaló que los departamentos santafesinos limítrofes con el Paraná reúnen alrededor de 700.000 cabezas, aunque aclaró que esa cifra no corresponde exclusivamente a animales ubicados en islas.
La situación varía de acuerdo con las características de cada terreno. Mientras algunas islas bajas ya están anegadas, en las más elevadas todavía permanece hacienda. Frente a ese escenario, Vignatti advirtió que no conviene demorar los traslados a la espera de una mejora en las condiciones del río.
“Los datos que vemos de los institutos nacionales nos dicen que la crecida podría continuar y estabilizarse en el tiempo, incluso hasta meses posteriores, comenzado el año que viene”, sostuvo. Por ese motivo, consideró necesario completar la evacuación de los animales que siguen en las zonas de riesgo.
Falta de campos y mayores costos: el problema después de la evacuación
El traslado de la hacienda plantea dos dificultades principales: conseguir la logística necesaria para sacar rápidamente los animales y encontrar establecimientos de tierra firme donde puedan permanecer hasta que mejoren las condiciones.
El momento de la creciente agrava este último problema. Vignatti explicó que buena parte de los animales todavía no está terminada para faena, por lo que no puede enviarse directamente al mercado y necesita continuar su proceso productivo en otros campos. Si la inundación hubiera ocurrido tres o cuatro meses más tarde, una proporción mayor podría haber ingresado directamente a la etapa de faena.
En ese contexto, algunos productores encuentran dificultades para conseguir establecimientos donde alojar sus animales. La mayor demanda también puede encarecer los alquileres y generar situaciones en las que la urgencia obliga a vender parte de la hacienda antes de lo previsto.
“Los principales perjuicios económicos para el productor están de ahí hacia adelante”, afirmó el titular de CARSFE. En ese sentido, explicó que el impacto no termina cuando los animales salen de las islas: los productores deben afrontar el alquiler de campos, el transporte, la alimentación, el manejo y, en determinados casos, los servicios de hotelería para completar la terminación de la hacienda.
El dirigente señaló que el costo final dependerá de las condiciones en las que cada productor logre reubicar y comercializar sus animales. La preocupación está puesta tanto en el encarecimiento de la producción como en la posibilidad de que la necesidad de liberar rápidamente las islas derive en operaciones por debajo del valor de mercado.
El precio de la hacienda y las perspectivas para los próximos meses
Consultado sobre la reciente baja en los precios del ganado, Vignatti consideró que no corresponde atribuirla directamente a la salida de animales provocada por las inundaciones. Según explicó, el efecto de esas evacuaciones es principalmente regional, mientras que el comportamiento de los precios responde a factores más amplios.
El presidente de CARSFE describió un contexto internacional favorable para la ganadería argentina, impulsado por la demanda mundial de carne y por una mayor valoración de los productos de calidad. También indicó que los precios de la hacienda habían registrado fuertes aumentos durante los últimos meses, por lo que consideró esperable una corrección.
De cara al cierre del año, planteó que los valores podrían recuperarse. “Entendemos que para ahora, el mes de noviembre, y por lo general, el precio suele aumentar”, señaló, y no descartó nuevas subas hacia fines de noviembre o diciembre.
Mientras tanto, el sector ganadero santafesino enfrenta el desafío de completar la evacuación antes de que la creciente vuelva a complicar la situación y de sostener a los animales en tierra firme sin que los costos adicionales y las ventas apuradas profundicen las pérdidas de los productores.





















