La jornada en el polvo de ladrillo monegasco tuvo un sabor agridulce para la delegación argentina. Por un lado, Francisco Cerúndolo no logró sostener su condición de favorito y quedó fuera del torneo antes de lo esperado. El bonaerense, ubicado entre los 20 mejores del ranking ATP, cayó en sets corridos frente al checo Tomas Machac, quien aprovechó sus oportunidades en los momentos clave para sellar el triunfo en un tie break inicial muy disputado y un segundo set más controlado.
El resultado significó un freno para Cerúndolo, que buscaba meterse entre los mejores 16 del certamen y enfrentarse a un rival de peso en la siguiente instancia. Del otro lado, Machac dio el golpe y avanzó con confianza a una ronda donde el nivel de exigencia crece notablemente.
La contracara de la jornada la protagonizó Tomás Martín Etcheverry, que sacó a relucir su carácter para revertir un partido que había comenzado cuesta arriba. El platense cedió el primer set ante el francés Terence Atmane, pero ajustó su juego desde el fondo de la cancha y logró imponer su ritmo para dar vuelta el marcador con autoridad.
Con parciales de menor a mayor, Etcheverry encontró solidez en su servicio y mayor agresividad en los intercambios, dos claves para quedarse con la victoria y avanzar a los octavos de final. Allí lo espera un desafío mayúsculo: medirse con Carlos Alcaraz, líder del ranking mundial y defensor del título en Montecarlo.
De esta manera, Etcheverry se convierte en el último representante argentino en el torneo, con la difícil pero atractiva misión de intentar dar el golpe ante uno de los mejores jugadores del circuito.






















