Este viernes, el Tribunal Oral Federal de Santa Fe dará a conocer la sentencia de la Causa Laguna Paiva II, un juicio histórico que investiga delitos cometidos contra niños y niñas durante la última dictadura cívico-militar.
La causa representa el primer antecedente en Argentina que analiza el delito de abandono de infantes dentro del marco del terrorismo de Estado.
En diálogo con Esta Pasando, el abogado querellante Federico Pagliero destacó la importancia del proceso judicial y expresó las expectativas ante el veredicto.
“Es una causa histórica que tuvimos el honor de poder llevar adelante, representar a las víctimas y familiares”, sostuvo.
Pagliero explicó que el juicio puso en el centro a las infancias como víctimas de la represión ilegal y señaló que esperan que el tribunal “pueda decir las cosas por su nombre”. La audiencia comenzará entre las 13.30 y las 14 horas.
El primer juicio que analiza el abandono de infantes durante la dictadura
El abogado querellante explicó que la particularidad de la causa radica en que la Justicia argentina analiza por primera vez el delito de abandono de niños y niñas dentro del plan represivo de la última dictadura.
“Es el primer precedente en la historia de la Argentina en el cual se juzga el delito de abandono en relación a infantes”, afirmó Pagliero.
Desde la querella sostienen que el abandono integró el plan sistemático del terrorismo de Estado. “El abandono también formó parte del plan sistemático de la última dictadura”, señaló.
Durante los alegatos, la querella pidió la pena máxima prevista para los delitos imputados: 25 años de prisión para cada uno de los cuatro acusados.
“La escala penal está para utilizarla. Si no utilizamos el máximo para estos delitos, no sé para cuál nos vamos a reservar”, explicó el abogado.
La causa tiene como acusados a cuatro exintegrantes del aparato represivo de la última dictadura: Antonio Parvelotti, quien se desempeñó como subjefe del Departamento de Informaciones D2 de la Policía de Santa Fe; Eduardo Riuli, señalado como integrante de la patota represiva que participó en distintos operativos; Víctor Hermes Brusa, exjuez federal acusado por su participación en la utilización de la estructura judicial para dar apariencia de legalidad a procedimientos represivos; y Cayetano Valdés, identificado como parte de los grupos operativos del D2.
Según detalló Pagliero, cada acusado cumplió un rol dentro del aparato represivo que operó en Santa Fe durante la dictadura.
Parvelotti ocupó el cargo de subjefe del Departamento de Informaciones D2, uno de los principales centros clandestinos de la provincia, y las víctimas lo reconocieron por su participación en operativos.
Sobre Riuli, el abogado indicó que integró la patota represiva y participó en procedimientos contra familias perseguidas en distintos puntos de la provincia.
En el caso de Brusa, Pagliero señaló que intervino en la construcción de causas judiciales fraguadas y en tormentos contra víctimas. En tanto, vinculó a Valdés con los grupos operativos del D2.
La figura de Riuli y el reclamo de memoria y justicia
Durante la entrevista, Pagliero también habló sobre Eduardo Riuli, quien después de la dictadura continuó viviendo en Laguna Paiva y mantuvo exposición pública en la localidad.
“Las víctimas se cruzaron muchísimas veces con Riuli porque Laguna Paiva es una localidad pequeña y tuvieron que convivir con este represor”, afirmó.
El abogado sostuvo que el juicio también modificó la percepción social sobre la figura del exintegrante del aparato represivo.
“El pueblo de Laguna Paiva ya comienza a ver la figura de Riuli, no como el padre ejemplar, no como un buen vecino, sino como un genocida”, expresó.
Además, Pagliero recordó episodios de hostigamiento contra sobrevivientes y familiares durante procesos anteriores e indicó que esas situaciones llegaron a expedientes judiciales.
Organismos de derechos humanos y organizaciones nucleadas en el Foro contra la Impunidad y por la Justicia convocaron a acompañar la lectura del veredicto.
La concentración será este viernes a las 13.30 en Primera Junta y San Jerónimo, bajo la consigna: “Hay memoria, hay verdad, exigimos justicia”.
