Colón atraviesa una de las semanas más delicadas desde el inicio del campeonato. Rumores, versiones, operaciones, nombres de posibles reemplazantes y un llamativo silencio dirigencial dominan la escena mientras el futuro de Ezequiel Medrán continúa envuelto en una incertidumbre que parece no tener fecha de vencimiento.
La derrota del último fin de semana frente a Chaco For Ever, el último de la tabla de posiciones y un rival que ya derrotó al Sabalero en los dos enfrentamientos de la temporada, terminó de romper una armonía que puertas adentro venía mostrando señales de desgaste.
Según pudo saber este medio, apenas consumada la caída comenzaron las reuniones informales entre dirigentes. La desazón por el resultado, sumada a una campaña que mantiene a Colón ocho puntos por debajo del líder Ferro —equipo con el que también perdió hace apenas diez días—, hizo que varios integrantes de la Comisión Directiva entendieran que el ciclo de Medrán estaba agotado.
Las frases comenzaron a repetirse en distintos ámbitos: “Esto así no puede seguir”. Sin embargo, del pensamiento a la decisión hubo un largo trecho que, hasta el momento, nadie terminó de recorrer públicamente.
El silencio que más ruido hace
Mientras Medrán continúa trabajando al frente del plantel y prepara el compromiso del próximo sábado frente a Acassuso, la dirigencia eligió el silencio.
Y ese silencio, lejos de llevar tranquilidad, alimentó aún más las especulaciones.
Desde el domingo por la noche comenzaron a circular distintos nombres como posibles reemplazantes: Javier Sanguinetti, Lucas Pusineri, Rubén Forestello, Ariel Broggi, Leandro Gracián e Iván Delfino fueron algunos de los entrenadores mencionados. Ninguno fue confirmado oficialmente, pero todos aparecieron vinculados a un club que nunca salió a desmentir ni a aclarar cuál es la situación real.
Hoy la única certeza es que Ezequiel Medrán sigue siendo el entrenador de Colón.
Incluso trascendió que cuenta con el respaldo del plantel, mientras que la dirigencia todavía no emitió una sola comunicación oficial sobre un tema que monopoliza la agenda futbolística rojinegra.
Un problema institucional
El principal problema de Colón ya no parece ser únicamente futbolístico. También es institucional.
Cuando el club no comunica, otros ocupan ese espacio. Y así aparecen versiones, trascendidos y filtraciones que generan un escenario de mayor confusión para socios, hinchas y periodistas.
Todo indica que la dirigencia analiza un cambio de entrenador. Sin embargo, la información es que nadie habló formalmente con Medrán para comunicarle que el partido del sábado podría marcar el final de su ciclo.
Y allí aparece una situación difícil de comprender.
Porque mientras buena parte del mundo Colón da por terminado un proceso, el entrenador continúa trabajando como cualquier empleado del club, sin una definición oficial sobre su futuro.
Los fantasmas del pasado
La situación inevitablemente remite a decisiones recientes.
En 2024, la conducción anterior resolvió despedir a Iván Delfino tras la primera derrota como local y en medio de un clima de presión generado por los resultados y el descontento de los hinchas.
Hoy el escenario presenta similitudes inquietantes.
Otra vez aparece la urgencia. Otra vez las decisiones parecen tomarse bajo el impacto de una derrota. Otra vez el club transmite más dudas que certezas.
La diferencia es que ahora la responsabilidad recae sobre una nueva conducción, que deberá demostrar si aprendió de los errores del pasado o si volverá a repetir una historia que Colón ya conoce demasiado.
Mucho más que elegir un entrenador
Mientras puertas adentro se debaten nombres como Leandro Gracián o Iván Delfino, el plantel intenta enfocarse en un partido clave para no perder definitivamente el tren de la pelea por el ascenso.
Pero el verdadero desafío de la dirigencia no pasa solamente por elegir al próximo entrenador.
También consiste en recuperar una conducción clara, comunicar las decisiones con transparencia y evitar que el club vuelva a quedar rehén de rumores y filtraciones.
Porque, más allá de quién se siente el próximo domingo en el banco de suplentes, el gran interrogante sigue siendo otro: si Colón realmente aprendió de los errores que lo trajeron hasta este presente o si volverá a tropezar con la misma piedra.
