La información fue confirmada por el presidente Donald Trump después de varias horas de incertidumbre sobre su paradero.
“Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes estadounidenses y para aquellas personas de muchos países en todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Khamenei y su banda de matones sedientos de sangre”, agregó el presidente nortamericano, quien afirmó que “esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”.
Por la noche, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había asegurado que había “indicios” de que el ayatollah no sobrevivió a los potentes bombardeos efectuados contra su complejo de seguridad.
Alí Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, el arquitecto de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir el liderazgo supremo, Khamenei fue el primer clérigo en presidir el país, entre 1981 y 1989. Su ascenso a la cúspide del poder requirió una reforma constitucional, ya que originalmente solo los ayatolás de mayor reconocimiento podían aspirar al cargo. La Constitución se modificó para permitir que un experto en jurisprudencia islámica, como Khamenei, pudiera ser designado líder supremo, y posteriormente se le otorgó el título de gran ayatolá o marya.
