El presidente de la Nación, Javier Milei, protagonizó un nuevo capítulo en su sistemática confrontación con el periodismo argentino. El mandatario lanzó una dura acusación de corrupción a los trabajadores de prensa que se encontraban realizando la cobertura de los ingresos en el Congreso de la Nación.
El hecho ocurrió en el marco de la presentación del primer informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante la Cámara de Diputados.
La profundización de un discurso contra los medios
Este exabrupto se suma a una seguidilla de descalificaciones oficiales. Recientemente, el propio mandatario se había expresado en términos similares al defender su plan económico, insistiendo en la existencia de comunicadores “ensobrados y corruptos” que, según su óptica, distorsionan la realidad de los datos reales del país.
Las agresiones verbales en el Congreso vuelven a encender las alarmas en los organismos de defensa de la libertad de expresión, los cuales vienen denunciando reiteradamente el hostigamiento público y sistemático que sufren los trabajadores de prensa bajo la actual administración nacional.
