El sistema de créditos hipotecarios del Banco Nación quedó en el ojo de la tormenta tras conocerse que jóvenes asesores políticos y dirigentes de diversos espacios accedieron a líneas de financiamiento que resultan inalcanzables para el común de los trabajadores. En su columna habitual por LT9, Carlos Burgueño desglosó los detalles detrás de lo que muchos ya califican como un “vacunatorio VIP” financiero.
La defensa oficial y el factor “familiar”
Desde el Gobierno nacional sostienen que no existe una oficina dedicada a tramitar créditos para políticos y que todos los beneficiarios cumplieron con el scoring (puntaje crediticio) correspondiente. Sin embargo, Burgueño puso el foco en casos emblemáticos, como el de Sharif Menem, asesor en el Congreso de 24 años.
“¿Cómo se explica que un pibe de 24 años en su primer laburo pegue un creditazo? La única opción es que la familia haya servido de garante o aportado sus ingresos. Ahí es donde a la gente le molesta: el trabajador común no tiene ingresos suficientes y sus padres muchas veces ya tienen sus garantías comprometidas”, explicó el analista.
Los números que excluyen a la mayoría
Burgueño fue tajante al describir la brecha entre los requisitos bancarios y la realidad económica del país. Para acceder a un crédito de 70.000 dólares (unos 100 millones de pesos), una familia necesita:
- Ingresos mensuales: Aproximadamente 4 millones de pesos (pueden sumar ingresos cónyuges e hijos).
- Cuota: El pago mensual ronda los 600.000 pesos, cifra similar a un alquiler alto en Santa Fe, pero que no debe superar el 30% de los ingresos declarados.
“Según datos del INDEC, solo el 10% de los argentinos tiene el nivel de ingresos necesario para calificar. Además, el 46% de los trabajadores en Argentina están en negro; ellos no tienen acceso a ningún crédito y terminan cayendo en prestamistas con tasas del 300%”, subrayó.
El drama de la casa propia
El periodista cerró con una reflexión sobre la dificultad histórica de los argentinos para dejar de alquilar. “Ser autónomo o monotributista en este país es vivir en un infierno financiero”, señaló Burgueño, recomendando a quienes tienen relación de dependencia que comparen tasas antes de elegir el Banco Nación, ya que en ciertos casos la banca privada está ofreciendo condiciones más competitivas si no se es cliente de la entidad pública.
Mientras la justicia determina si hubo irregularidades en la asignación de estos préstamos, la polémica vuelve a poner de manifiesto la enorme distancia entre los despachos del poder y el bolsillo de los ciudadanos de a pie.
