La comunidad de barrio Nueva Pompeya se encuentra conmocionada y sin servicio de salud tras un nuevo y violento robo al centro asistencial de la zona. Delincuentes ingresaron durante la madrugada, violentando las medidas de seguridad que se habían instalado apenas días atrás tras un hecho similar, y terminaron de desmantelar los equipos de climatización del lugar.
En diálogo con LT9, Viviana Servidio, referente del centro, expresó su profundo dolor e impotencia: “Quedamos más vulnerables de lo que pensé. Entramos y una profesional vio algo raro en la ventana; cuando nos fijamos, habían roto todo lo que se había soldado para que no entren. Rompieron la pared y se llevaron lo que faltaba”.
Un ataque sistemático
Servidio comparó la saña de los delincuentes con un comportamiento depredador. “Lo dije el otro día: cuando agarran un centro de salud, lo terminan tomando de punto. Es como las pirañas cuando huelen sangre”, graficó con amargura. Según detalló, de los 10 aires acondicionados que tenía el efector, ya no queda ninguno: “Solo nos dejaron la carcasa”.
La referente explicó que los malvivientes actúan con una “impunidad terrible”, aprovechando la falta de infraestructura en los alrededores. “Salieron por atrás, por un terreno baldío. Venimos reclamando hace un año por la iluminación y el desmalezamiento. El centro no tiene luz afuera y atrás es un descampado infinito”, denunció.
Sin atención y a la espera de garantías
Debido al robo y a la necesidad de preservar la escena para el trabajo de los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI), el centro de salud debió suspender la atención durante la mañana de este viernes. “No vamos a abrir porque no tenemos garantías. Hay huellas dentro del centro y en el alambrado; la policía nos pidió que no toquemos nada”, señaló Servidio.
Si bien el edificio cuenta con alarma monitoreada por la Municipalidad, la referente advirtió sobre el peligro que corren los trabajadores ante cada alerta: “¿Quién va a venir a las tres de la mañana a abrir con semejante oscuridad? Necesitamos que esto se resuelva de manera inmediata”.
“Estamos devastadas porque esta es nuestra segunda casa. Cuidamos lo poco o mucho que tenemos para darle un servicio a la comunidad, pero ahora estamos realmente agotadas”, concluyó.