Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Depresión, una fecha establecida para visibilizar uno de los trastornos mentales más prevalentes de la era moderna. Lejos de ser una tristeza pasajera, la depresión es una patología médica que afecta el estado emocional, físico y social de millones de personas, siendo hoy la primera causa mundial de discapacidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En Argentina, el impacto de esta afección es profundo. Según datos del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIPsi), casi el 30% de los adolescentes del país manifestó síntomas depresivos en años recientes, una tendencia que se vio agravada por el contexto de la pospandemia.
¿Qué es la depresión y por qué es vital detectarla a tiempo?
La depresión se define como un trastorno del estado de ánimo que interfiere significativamente con la capacidad de una persona para trabajar, estudiar y disfrutar de la vida. A diferencia de la tristeza común, la depresión es persistente y genera una sensación de vacío o desesperanza que no se disipa con el paso de los días.
La importancia de este día radica en tres ejes fundamentales:
- Reducir el estigma: Entender que la salud mental es tan relevante como la física.
- Promover la intervención temprana: Un diagnóstico a tiempo mejora drásticamente el pronóstico.
- Educar sobre tratamientos: Informar que existen herramientas eficaces, como la psicoterapia y los fármacos específicos.
Signos de alerta: Más allá del estado de ánimo
La depresión es una enfermedad multisistémica. Esto significa que no solo se manifiesta a través de las emociones, sino también a través del cuerpo y el comportamiento.
Los síntomas emocionales y cognitivos más comunes son:
- Tristeza persistente: Ganas de llorar o sentimiento de vacío constante.
- Anhedonia: Pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras.
- Irritabilidad: Ataques de enojo o frustración por motivos insignificantes.
- Dificultad de concentración: Problemas para tomar decisiones o recordar detalles simples.
- Sentimientos de inutilidad: Culpa excesiva y fijación en errores del pasado.
Las manifestaciones de tipo física incluyen:
- Fatiga crónica: Falta de energía incluso después de dormir.
- Alteraciones del sueño: Desde insomnio hasta dormir demasiadas horas (hipersomnia).
- Cambios en el apetito: Pérdida de peso o, por el contrario, antojos constantes de comida.
- Dolores inexplicables: Dolores de cabeza o de espalda frecuentes que no responden a causas físicas evidentes.
El aumento en el consumo de antidepresivos
Un dato que refleja la situación actual es el incremento sostenido en la demanda de tratamientos. De acuerdo con informes de la Confederación Farmacéutica Argentina (CoFA), la venta de antidepresivos ha mostrado un ascenso constante desde 2018.
Expertos de laboratorios líderes en salud mental, como Gador, señalan que el contexto de crisis global e incertidumbre ha inducido un aumento en el volumen de ventas de estos fármacos. Sin embargo, aclaran que la medicación es solo una parte del abordaje, el cual debe estar siempre supervisado por un profesional y, preferentemente, acompañado de psicoterapia.
Cuándo acudir a un especialista
No es necesario esperar a una crisis total para buscar ayuda. La consulta con un psiquiatra o psicólogo es imperativa si los síntomas persisten por más de dos semanas, existe dificultad para cumplir con las responsabilidades diarias (trabajo, hogar, estudio) o aparecen pensamientos de autolesión (en este caso, la atención debe ser inmediata).
La OMS propone actualmente una transformación en la atención de salud mental, buscando reforzar los entornos comunitarios y escolares para que el acceso al cuidado sea más cercano y humano.
