Andrea Ruiz, integrante de la Cámara de Kiosqueros de Santa Fe, analizó la difícil situación económica que atraviesa el sector. Para la comerciante, no se trata solo de números fríos de inflación, sino de un cambio drástico en el comportamiento social y económico de los santafesinos.
El fin de “el gusto” y la merienda escolar
Ruiz destacó con tristeza cómo el kiosco ha dejado de ser ese lugar de paso obligado para la gratificación cotidiana. “La gente ya no viene a darse el gusto de un chocolate o una golosina para el hijo; le esquivan al kiosco porque saben que van a gastar algo que ya no tienen”, lamentó.
Uno de los ejemplos más dolorosos que dio fue el de la cercanía con las escuelas: “Es re triste ver que los chicos que antes pasaban con los papás a comprar la merienda, ya no pasan más. La empresa que nos hacía las ofertas de merienda ya no las hace, y el cliente desapareció”.
Alquileres por las nubes y el “regreso a casa”
Ante la imposibilidad de sostener los costos fijos, muchos kiosqueros de Santa Fe están tomando una medida drástica: abandonar los locales en avenidas o zonas céntricas. “El kiosquero se está recluyendo a las calles interiores o directamente está volviendo a su casa, dejando los alquileres porque no tienen parangón”, explicó Ruiz.
A este escenario se suma el costo de la energía eléctrica: “Nos están aumentando cada dos o tres meses y el aumento que viene es serio. Esto se va a reflejar en un par de meses con mucha gente dejando del todo sus negocios”.
Competencia desleal y falta de bolsillo
La referente también denunció la “invasión” de rubros, señalando que hoy se encuentran productos típicos de kiosco en carnicerías, farmacias y supermercados chinos, quienes incluso venden cigarrillos “por debajo del mostrador”, algo prohibido en la provincia.
Respecto a la desaceleración de la inflación de la que habla el Gobierno, Ruiz fue tajante: “A nosotros nos están llegando aumentos de entre el 4% y 7% para este mes. Yo no le presto atención a las encuestadoras, le presto atención a lo que pasa todos los días cuando cierro la caja y veo que no cierra como tendría que cerrar”.
Una crisis que recuerda al 2001
Con 30 años de trayectoria, Ruiz comparó este momento con otras crisis históricas: “No he visto esta caída tan atroz desde el 2001. En la época de Menem, la gente que se quedaba sin trabajo ponía un kiosco con la indemnización y salía adelante; hoy no es momento para invertir, no hasta que la gente vuelva a tener un peso en el bolsillo y no se gaste todo en servicios”.






















