La escalada de violencia en Medio Oriente dejó a cientos de viajeros en una situación de total incertidumbre. Entre ellos se encuentra Gustavo Oriolo, un argentino que, junto a un grupo de 12 personas, debía haber aterrizado en Buenos Aires el pasado domingo, pero el lanzamiento de misiles cambió sus planes y los dejó atrapados en Dubái.
Oriolo describió el dramático momento en que el conflicto bélico se hizo tangible en la ciudad: “El sábado a la noche se empezaron a sentir ruidos tipo estruendos. Horas más tarde, empezaron a sonar alarmas en los celulares con un ruido de sirena terrible, pidiendo que nos resguardemos en lugares seguros”.
Pánico en los hoteles
El testimonio de Oriolo refleja una realidad ajena para los argentinos. “No estamos acostumbrados a esto. Fue un momento de muchísima tensión porque la gente ya estaba en sus cuartos, cerca de las 11 y media de la noche, y todos salieron corriendo a los gritos; los niños lloraban”, recordó.
Actualmente, Oriolo lidera una suerte de red de contención improvisada: “Somos un grupo de 12, pero ya hay un grupo de WhatsApp con más de 20 familias y estimamos que hay más de 50 personas en la misma situación buscándonos por redes sociales”.
Gestiones y espera
A pesar de la angustia, los varados intentan mantener la calma por los más chicos. “Nos animamos a salir un poquito a la playa para que los niños no sientan tanto la tensión, aunque se nota que hay mucha menos gente en la calle y muchos lugares cerrados”, explicó.
En cuanto a la asistencia oficial, Oriolo confirmó que hubo contactos con el Embajador argentino en los Emiratos y con Cancillería, aunque las soluciones logísticas dependen de la reasignación de vuelos por parte de la empresa Emirates.
“Fuimos al aeropuerto por una cuestión de desesperación, para hacer el intento de que nos den visibilidad de cuándo podemos volver. Por ahora, es esperar”, concluyó con la esperanza de que las tratativas diplomáticas agilicen el regreso a casa.
