En una charla profunda en Magazine Deportivo, Ezequiel Medrán no esquivó el análisis de los últimos partidos de Colón y puso el foco en un punto de quiebre claro: la derrota frente a San Telmo. Un partido que, según sus propias palabras, dejó mucho más que un resultado adverso.
“Fue el que menos conforme me dejó. No fuimos nosotros”, afirmó con contundencia. Y enseguida desmenuzó lo que vio dentro de la cancha: “Estábamos a destiempo, no recorríamos bien, había bajo rendimiento. Y en el fútbol eso se contagia”.
Más allá del resultado, lo que realmente preocupó al entrenador fue la desconexión con la idea trabajada durante la semana. “No estábamos jugando como habíamos preparado el partido. San Telmo ganó bien”, reconoció, sin rodeos.
Sin embargo, incluso en una mala tarde, el equipo tuvo señales de reacción: “Hicimos el 2-1 y estuvimos cerca del 2-2”, recordó. Pero eso no alcanzó para disimular una actuación que encendió las alarmas puertas adentro.
Lejos de buscar excusas, el cuerpo técnico y el plantel eligieron otro camino: el de la autocrítica. “Analizamos el partido y el plantel lo entendió. Cuando hay ida y vuelta con el jugador y no se buscan excusas, sino que se trabaja, eso se nota”, destacó Medrán, marcando uno de los pilares de su conducción.
Ese proceso interno tuvo una rápida respuesta en la cancha. El siguiente compromiso, ante Patronato, aparecía como una prueba inmediata para medir la reacción del grupo. Y Colón estuvo a la altura. “Había que demostrarlo con hechos y el equipo respondió muy bien. Para mí el partido se empezó a ganar en el primer tiempo y se consolidó en el segundo”, explicó.
La evolución no se detuvo ahí. En el encuentro posterior frente a San Miguel, el equipo dio otro paso adelante: “Hicimos un partido muy bueno de principio a fin”, valoró el entrenador, evidenciando una mejora sostenida en el rendimiento.
Para Medrán, la clave estuvo en la capacidad de reacción de sus dirigidos. “No es fácil cortar una mala racha. A veces ese efecto dominó es difícil de frenar”, admitió. Pero enseguida resaltó una característica que considera fundamental: “Este es un plantel de hombres, que compite cada día mejor y entiende los momentos”.
Consultado sobre si aquella derrota llegó en un momento oportuno, fue tajante: “No, nunca es un buen momento para perder. Nunca”. Aunque también dejó una reflexión que define su mirada sobre el proceso: “Cuando pasa, hay que tener la valentía y la entereza para levantarse. Se trata de eso: de seguir intentándolo”.
En esa línea, el entrenador dejó una frase que resume su filosofía: “El dolor tiene que doler, y los dolores del fútbol se calman con más fútbol”. Una idea que conecta directamente con la esencia competitiva del deporte y con la forma en la que eligió atravesar el mal momento.
“Obviamente que duele, pero también está bueno que duela. Eso significa que importa”, cerró Medrán, dejando en claro que, para este Colón, la caída ante San Telmo no fue solo un tropiezo, sino el impulso necesario para reaccionar y volver a ser.
