El hecho se enmarca en un relato difundido en el contexto de investigaciones sobre fenómenos anómalos en Bolivia, donde se recopilan testimonios de presuntas experiencias de contacto en zonas rurales y de difícil acceso.
Según la reconstrucción del testimonio, la mujer se encontraba en el campo realizando tareas de pastoreo junto a sus animales cuando advirtió la presencia inesperada de una figura de apariencia humanoide.
El relato describe que no estaba completamente sola, ya que también llevaba consigo a su hija pequeña en el entorno de trabajo, lo que habría incrementado la tensión del momento ante la aparición de esta entidad.
En ese contexto, la situación habría escalado rápidamente: la mujer reaccionó tomando piedras del suelo para defenderse, mientras el presunto humanoide habría respondido lanzando objetos filosos similares a dagas, generando un intercambio directo en un área abierta, fría y aislada.
El testimonio sugiere que el encuentro fue breve pero violento, con movimientos bruscos y una sensación de amenaza constante durante todo el episodio.
Uno de los elementos que más llamó la atención dentro del relato es la mención de animales muertos en las inmediaciones, lo que fue interpretado por los investigadores como una posible consecuencia del evento o de la misma presencia anómala en la zona.
El caso se integra dentro de una serie de narraciones recogidas en regiones rurales de Bolivia asociadas a avistamientos y encuentros con entidades no identificadas, aunque hasta el momento no cuenta con evidencia física verificable que permita confirmar de manera objetiva la naturaleza del supuesto humanoide ni los hechos descritos.
