La empresa láctea Savencia, ex Williner-Ilolay, anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en El Trébol, que continuará funcionando hasta el 31 de marzo de 2027. La decisión generó preocupación en la localidad, no solo por las 54 personas que actualmente trabajan allí, sino también por tratarse de una planta con más de 140 años de historia y un fuerte vínculo con la comunidad.
En diálogo con Qué temprano que arrancaste, Jorge Álvarez, secretario general de Atilra seccional El Trébol, calificó la noticia como un golpe para la ciudad y recordó la extensa trayectoria de la fábrica. “Tiene más de 140 años. Como planta, más allá de que habrán cambiado de nombres y de propietarios, la verdad que es un golpe fuerte para la localidad”, sostuvo.
La planta atravesó distintos cambios de propietarios y denominaciones a lo largo de su historia. Álvarez recordó que anteriormente perteneció a Lorenzi, luego pasó a Wiener y posteriormente fue adquirida por Savencia en 2023.
El anuncio del cierre y la búsqueda de un inversor
Según relató el dirigente gremial, representantes de la empresa se reunieron este miércoles con los trabajadores y comunicaron que la planta está en venta y que dejaría de funcionar después del 31 de marzo del próximo año.
“Cuando la compró Savencia pensábamos que lo habíamos salvado. Una multinacional, pensábamos que esto era para bien”, expresó Álvarez al recordar las expectativas que había generado aquella operación.
El dirigente explicó que, inicialmente, la empresa había planteado retiros voluntarios para trabajadores próximos a jubilarse. Se trata de entre seis y siete empleados de 63 y 64 años. Sin embargo, durante la reunión se comunicó que el horizonte era el cierre de la planta.
Frente a este escenario, desde Atilra buscan que la fábrica pueda ser adquirida por otro inversor y continúe funcionando. “Nosotros apuntamos a que esto se siga sosteniendo, la fuente de trabajo, que se pueda vender”, afirmó Álvarez.
Según explicó, desde la empresa manifestaron que existe disposición para que potenciales inversores puedan analizar la planta y que no se pondrían trabas a quienes quieran reactivar la actividad.
Preocupación por los 54 trabajadores
Álvarez señaló que la planta llegó a contar con alrededor de 80 trabajadores cuando fue adquirida por Savencia y que actualmente quedan 54. “Con estos tres años se iba achicando, se iba achicando”, describió.
El gremialista planteó especialmente la situación de quienes todavía tienen varios años de actividad por delante. “¿Qué hacemos con la gente que le faltan 10, 15 años para jubilarse?”, se preguntó.
En ese sentido, señaló que se analizó incluso la posibilidad de reubicar trabajadores en otras localidades, aunque advirtió sobre las dificultades que esto implicaría para quienes tienen sus familias y su vida radicada en El Trébol.
A diferencia de otros conflictos dentro del sector lácteo, Álvarez remarcó que actualmente la planta funciona con normalidad y que los trabajadores tienen sus salarios al día. “Acá no hay deuda, la empresa está en marcha”, afirmó.
Por ese motivo, explicó que el gremio no evalúa por ahora un plan de lucha y que el objetivo central es conseguir un inversor que permita preservar la actividad. “Defender los puestos de trabajo es que entre alguien y que invierta”, resumió.
Finalmente, Álvarez manifestó su preocupación por el impacto que tendría el cierre de una planta histórica para una ciudad de alrededor de 15 mil habitantes y pidió cuidar las fuentes laborales.
“Cuidemos nuestro puesto de trabajo porque se lo está complicando más y todos los días vemos lo que está pasando en el país”, concluyó.
