La semana tiene un dato económico central: el jueves el INDEC dará a conocer la inflación de julio. Y todo indica que puede haber una interrupción en la tendencia descendente que venía mostrando el índice durante los últimos meses.
Después de tres meses consecutivos de desaceleración, con un 1,9% en junio, julio podría volver a ubicarse en torno al 2% o incluso algunas décimas por encima.
No necesariamente sería una mala noticia. Hay factores estacionales que explican buena parte de lo que ocurrió durante el mes, especialmente el comportamiento de los precios vinculados al turismo, el entretenimiento y el consumo durante las vacaciones de invierno.
Julio puede ser un paréntesis en la baja de la inflación
El caso de los servicios es particularmente importante. En los grandes centros urbanos, los aumentos de electricidad, gas, agua y comunicaciones estuvieron alrededor del 3% y pueden tener un peso considerable en el resultado final del IPC.
A eso se sumaron los precios de restaurantes, espectáculos y actividades vinculadas al turismo. La recuperación de las vacaciones de invierno, con mayor movimiento que en 2025, volvió a poner en evidencia una vieja característica de la economía argentina: cuando aparece algo más de demanda, los precios reaccionan rápidamente.
Durante los primeros meses del año, muchos comerciantes y empresarios se quejaban por la falta de clientes. Restaurantes trabajando a media capacidad y problemas de consumo eran parte de la fotografía cotidiana. En julio apareció más gente y, con ella, aumentaron los precios.
Esto puede hacer que julio sea un mes particularmente malo en materia inflacionaria sin necesariamente marcar un cambio de tendencia.
De hecho, hay un antecedente que obliga a mirar agosto: en 2025, la inflación también había mostrado un quiebre durante julio y luego volvió a modificarse en los meses siguientes.
El verdadero problema sigue siendo el ingreso de las familias
Pero hay una pregunta mucho más importante que saber si la inflación fue del 1,9%, del 2% o del 2,1%.
¿Cuántos argentinos tuvieron durante julio un aumento de ingresos equivalente a la inflación?
Porque ahí está el verdadero problema de la economía.
Si la inflación acumulada durante el año se acerca al 18%, la pregunta es cuántas familias consiguieron aumentar sus ingresos en un porcentaje similar. Y cuántas lograron incluso superarlo para recuperar algo del poder adquisitivo perdido.
La discusión económica no termina en el número de inflación. Termina en el bolsillo.
Una inflación del 2% puede parecer baja en términos históricos, pero para una familia cuyos ingresos no acompañan significa seguir perdiendo capacidad de compra.
Los brotes verdes de la macro todavía no llegan a toda la economía
Los grandes números de la economía empiezan a mostrar algunos brotes verdes. Hay empresas vinculadas a energía, petróleo, minería y otros sectores estratégicos que presentan resultados extraordinarios.
Pero esa no es toda la Argentina.
El ejemplo de la industria cementera es muy claro. Mientras algunas grandes compañías muestran resultados positivos, Loma Negra trabaja alrededor del 40% de su capacidad.
Y detrás de esa capacidad ociosa está toda una cadena: corralones, constructoras, inmobiliarias, vendedores de departamentos, casas, lotes y terrenos.
La economía argentina sigue funcionando a dos velocidades.
El campo, la minería y Vaca Muerta empujan sectores puntuales
Algo similar ocurre con el mercado automotor. Las exportaciones de vehículos fabricados en Argentina crecieron en julio, pero la producción cayó. El mercado interno tampoco termina de despegar.
La explicación está en qué vehículos se están vendiendo y quiénes los compran.
La demanda se concentra especialmente en pickups y camionetas destinadas al trabajo. El campo, la minería y Vaca Muerta son algunos de los sectores que sostienen esas ventas.
El campo tuvo un buen primer semestre y eso se traduce en inversión. La minería también comienza a demandar equipamiento y vehículos para sus proyectos.
Es una Argentina que funciona y que hay que cuidar. El desafío es conseguir que esa recuperación se extienda al resto de la economía.
El proyecto sobre propiedad privada llega al Congreso con menos capítulos
En el plano político-económico, el proyecto oficial sobre propiedad privada sufrió un fuerte traspié en el Senado y ahora deberá continuar su recorrido con una versión más acotada.
El texto que quedó en pie conserva dos capítulos centrales: expropiaciones y desalojos.
En materia de expropiaciones, se plantea que el valor a pagar sea el de mercado y no el que determine el Estado. En el caso de los desalojos, se establece un procedimiento judicial sumarísimo, con un plazo de hasta diez días hábiles en determinadas situaciones.
El proyecto deberá ahora atravesar la Cámara de Diputados, donde el oficialismo tiene mejores perspectivas que en el Senado.
La discusión, sin embargo, no terminó. Y el resultado del Senado dejó claro que el Gobierno deberá negociar para avanzar con una parte importante de su agenda económica.
