Una inflación que sigue bajando, pero todavía no alcanza
La primera referencia llegará con la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio. Todo indica que la inflación volverá a desacelerarse y podría comenzar con un “1” o ubicarse apenas por encima del 2%.
Más allá del número final, el dato relevante es la tendencia. Reducir la inflación de manera gradual resulta más importante que celebrar una baja puntual. El desafío consiste en consolidar un sendero descendente que permita pasar del 2,4% registrado en mayo hacia niveles cada vez menores durante los próximos meses.
También habrá que observar la composición del índice. Los alimentos mostraron un comportamiento relativamente estable durante junio, mientras que la presión inflacionaria continúa concentrándose en los servicios, que siguen siendo el componente más difícil de moderar.
La industria y la confianza del mercado, bajo la lupa
Otro dato importante será el nivel de utilización de la capacidad instalada en la industria. Este indicador permite medir cuánto de la estructura productiva está efectivamente en funcionamiento y ofrece una señal concreta sobre el estado de la actividad económica.
Sectores como el automotriz, el petrolero, el químico o el plástico muestran realidades diferentes, mientras que otros, como el textil, todavía atraviesan una situación delicada. La expectativa es verificar si comienza una recuperación gradual o si la industria continúa estancada.
En paralelo, el Gobierno afrontará una de las pruebas financieras más relevantes del segundo semestre con la licitación de nuevos títulos públicos.
El objetivo es conseguir alrededor de 1.300 millones de dólares para cubrir futuros vencimientos de deuda previstos para enero de 2027. La operación buscará captar parte de los dólares que permanecen en el sistema financiero y también aquellos que los inversores cobraron recientemente tras los pagos de bonos soberanos.
El resultado tendrá una lectura que excede lo financiero. Una buena adhesión será interpretada como una señal de confianza en la continuidad del programa económico y en la capacidad del Gobierno para sostener el proceso de estabilización.
Una posible señal de alivio para las pymes
Mientras tanto, también comienza a tomar forma una medida que podría aliviar la situación de miles de pequeñas y medianas empresas.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) evalúa implementar un nuevo plan de facilidades para regularizar deudas correspondientes a planes de pago caídos.
La iniciativa permitiría refinanciar obligaciones antes de avanzar con embargos que, en muchos casos, terminan agravando la situación financiera de empresas que ya enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos.
Si finalmente se concreta, el nuevo esquema representaría un cambio de enfoque: en lugar de acelerar procesos de ejecución fiscal, buscaría ofrecer una nueva oportunidad para que las pymes puedan regularizar su situación y continuar operando. Esa también forma parte de la economía real, la que termina definiendo si la estabilidad financiera logra traducirse en crecimiento.
