América Latina enfrenta una nueva etapa de tensión geopolítica. La administración de Estados Unidos ha reinterpretado la doctrina Monroe, lo que permite considerar cualquier situación interna de los países del hemisferio como una amenaza para la seguridad estadounidense.
Esto abre la puerta a intervenciones sin necesidad de negociar o respetar plenamente la soberanía de los Estados.
En diálogo con La Nueva Nueve, Natalia Pettinari, Licenciada en Relaciones Internacionales, afirmó que de esta manera “la soberanía deja de ser un límite y los estados del hemisferio occidental dejamos de ser actores soberanos y pasamos a ser espacios administrables”.
¿Qué es la doctrina Monroe?
Formulada por James Monroe en 1823, esta doctrina buscaba proteger a América de la influencia de potencias europeas como España y Gran Bretaña, bajo la premisa de “América para los americanos”.
Actualmente, según Pettinari, esta política se transformó en una herramienta estratégica de Estados Unidos, “cualquier asunto interno de nuestros países, desde inmigración y narcotráfico hasta alianzas internacionales, puede ser tomado por Estados Unidos como una amenaza a su seguridad nacional”, detalló.
Esta reinterpretación pone a los países latinoamericanos en una situación de vulnerabilidad estructural, donde su soberanía deja de ser un límite efectivo frente a la política estadounidense.
Situación actual: el caso Venezuela
Venezuela es el ejemplo más reciente de esta dinámica. El país no se analiza solo por su crisis política, sino también por sus recursos naturales y sus vínculos con potencias como Rusia, China e Irán.
Según Pettinari, “Donald Trump no trata a Venezuela como un Estado con una crisis política, sino como un espacio asociado al narcotráfico que afecta a la seguridad de Estados Unidos”.
Además, la especialista remarcó que la intervención estadounidense representa una intromisión directa en la soberanía y sostuvo esta lógica permite a Estados Unidos actuar sobre asuntos internos sin negociación previa.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa sin reaccionar de manera contundente, mostrando hasta ahora una falta de unidad frente a la política estadounidense en la región. Esta situación evidencia la vulnerabilidad estructural de América Latina ante decisiones unilaterales de potencias externas.
