Tras el anuncio del nuevo incremento en el transporte urbano por colectivos en la ciudad de Santa Fe, el concejal Jorge Andrés Fernández expresó su preocupación por la pérdida de poder adquisitivo de los santafesinos. El edil calificó la situación como “insostenible” y cuestionó la falta de alternativas por parte del Ejecutivo municipal.
Una propuesta para frenar los “tarifazos”
Ante lo que considera aumentos desmedidos —el séptimo en la gestión actual—, Fernández impulsa un proyecto para establecer un tope razonable a las subas. “Proponemos que el aumento esté atado a un índice que combine el IPC (inflación) y las paritarias de empleados municipales, provinciales y de comercio. El que dé el porcentaje menor debería ser el límite”, explicó.
El concejal fue lapidario con las estadísticas: “En diciembre de 2023, el transporte representaba el 6,5% de un Salario Mínimo, Vital y Móvil. Hoy supera el 19%. Se está afectando un derecho básico: para ir a trabajar hay que pagar el boleto, pero hoy la gente trabaja casi exclusivamente para costearse el traslado”.
“El índice Poletti” vs. la realidad
Fernández criticó la justificación oficial sobre el tiempo transcurrido desde el último aumento. “Parece que tuviésemos que agradecer que no aumentan todos los meses, pero cuando lo hacen, el impacto es demoledor. Existe un ‘índice Poletti’ para el boleto que va por encima de cualquier paritaria local”, fustigó Fernández
Asimismo, señaló que el intendente debe tener “más imaginación” para no trasladar siempre el costo operativo al bolsillo del usuario, especialmente tras la quita del fondo compensador nacional que dejó a las ciudades del interior en una situación de “ciudadanos de distintas categorías” respecto al AMBA.
Un servicio “agresivo” e ineficiente
Más allá del costo, el concejal analizó la calidad del sistema. “El servicio no solo es caro, sino deficitario e ineficiente. La relación del vecino con el colectivo es agresiva; es un karma”, sentenció.
Según Fernández, el problema central radica en las frecuencias de los horarios pico: “Al vecino que entra a trabajar a las 7 de la mañana no le sirve que pasen 200 colectivos a las 10; necesita eficiencia cuando el sistema debe satisfacer la demanda real. El municipio sigue emparchando un sistema que funciona mal sin planificar la movilidad de las próximas décadas”, concluyó