Junio comenzó con algunas noticias que el Gobierno puede mostrar como favorables para la marcha de la economía. Son datos que probablemente no modifiquen de manera inmediata la vida cotidiana de los argentinos, pero que sí resultan relevantes para consolidar ciertos equilibrios macroeconómicos que la administración de Javier Milei busca sostener.
Recaudación: la primera mejora real en nueve meses
La primera señal positiva llegó de la mano de la recaudación tributaria. Por primera vez en nueve meses, los ingresos fiscales crecieron por encima de la inflación. Aunque la mejora es todavía moderada, marca un cambio de tendencia respecto de los meses anteriores y le permite al Estado contar con mayores recursos genuinos.
El dato adquiere relevancia porque una recaudación que supera a la inflación implica que el Gobierno obtiene más pesos reales a través de la actividad económica y el cobro de impuestos, sin necesidad de recurrir a mecanismos extraordinarios. Parte de este resultado estuvo impulsado por anticipos del Impuesto a las Ganancias realizados por entidades financieras que registraron buenos resultados durante el primer trimestre del año.
El pago del Bopreal y una señal al mercado
La segunda noticia favorable fue el pago de la serie 3 del Bopreal, el bono que el Gobierno emitió al inicio de su gestión para cancelar la deuda comercial acumulada con importadores. Se trata de obligaciones que habían quedado pendientes con empresas de sectores clave de la economía, como la industria automotriz, petroquímica y agroquímica.
Más allá del monto involucrado, el cumplimiento de esos compromisos representa una señal importante para la credibilidad financiera del país. En una Argentina acostumbrada a reestructurar deudas, el hecho de que un bono emitido por el Estado llegue efectivamente a su vencimiento y sea cancelado constituye una noticia relevante.
¿El desafío pendiente? que la mejora llegue a las familias
Sin embargo, la pregunta que comienza a ganar espacio es otra: ¿la mejora de la macroeconomía está llegando a las familias?
Los indicadores muestran avances en materia de inflación, estabilidad cambiaria y actividad en algunos sectores específicos. También existen señales de recuperación en el comercio y en determinadas ramas de la construcción. Pero las mediciones de consumo todavía reflejan un panorama mucho más moderado.
Mientras las variables macroeconómicas muestran signos de mejora, buena parte de los hogares continúa enfrentando dificultades para recuperar poder adquisitivo y capacidad de gasto. Esa diferencia entre los datos generales y la percepción cotidiana se transforma hoy en uno de los principales desafíos para el Gobierno.
Incentivos para la economía real
En ese contexto, comienza a aparecer el debate sobre la necesidad de impulsar medidas específicas para sectores que aún no logran despegar. Así como existen incentivos para atraer grandes inversiones mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), algunos economistas plantean la conveniencia de diseñar herramientas que estimulen actividades con fuerte impacto sobre el empleo y el mercado interno.
La construcción aparece como uno de los sectores con mayor potencial para generar ese efecto multiplicador. Beneficios impositivos para nuevas obras, incentivos para la compra de viviendas o mecanismos que reduzcan el costo del crédito podrían convertirse en alternativas para dinamizar la actividad sin comprometer el equilibrio fiscal.
La economía muestra hoy algunos resultados que hace apenas unos meses parecían difíciles de alcanzar. El desafío que viene será transformar esas mejoras macroeconómicas en una recuperación perceptible para las familias. Allí se jugará buena parte del respaldo social al programa económico durante la segunda mitad del año.
