La ciudad de Rosario se encuentra conmocionada tras un trágico episodio que reavivó el pedido de “pirotecnia cero”. El incendio de una vivienda en el barrio Cuenca, provocado por el uso de pirotecnia, resultó en la pérdida total de los bienes y la muerte de trece animales de compañía.
Ante esta situación, surge la iniciativa denominada ley camila. El proyecto busca transformar las ordenanzas municipales vigentes, a menudo ignoradas, en una legislación robusta y de cumplimiento efectivo. El objetivo es prohibir definitivamente la comercialización y el uso de estos artefactos para proteger a familias y animales.
El origen de la tragedia: un mediodía de pesadilla
El incidente ocurrió el pasado primero de enero, cuando la familia se ausentó de su hogar por apenas dos horas. Lo que debía ser un festejo de año nuevo se convirtió en una catástrofe irreversible. Camila Bernardi, propietaria de la vivienda, relató los detalles del inicio del foco ígneo en una entrevista exclusiva por Amanecer no es poco.
Según explicó la damnificada, el incendio se originó por una “cañita voladora” que impactó sobre una media sombra en el patio. El fuego se propagó en cuestión de minutos, sin dar margen de auxilio a los vecinos.
“Cuando llegamos era tarde. Fue una pesadilla”, relató Bernardi.
La pérdida humana y emocional es incalculable. En la casa habitaban once gatos y dos perros que eran considerados parte fundamental del núcleo familiar. “Los cuidábamos como hijos”, señaló la dueña con profundo dolor. Solo una caniche logró sobrevivir, aunque actualmente debe permanecer en otro hogar debido al estrés postraumático.
La crudeza del relato evidencia una realidad que muchos sectores vienen denunciando. Como se destacó , la negligencia social respecto al uso de explosivos no solo afecta bienes materiales, sino que destruye vínculos afectivos y la salud mental de quienes sufren estas pérdidas.
Por qué es necesaria la ley camila
Actualmente, ciudades como Rosario cuentan con ordenanzas de “Pirotecnia Cero”. Sin embargo, la falta de controles estatales y la persistencia de la venta ilegal hacen que estas normativas sean insuficientes. La ley camila se presenta como una respuesta legislativa a este vacío de autoridad.
La impulsora del proyecto fue contundente: “Estamos pidiendo que se haga una ley porque hay una ordenanza a la que nadie le da importancia”. Esta situación es el principal motor de la movilización ciudadana que busca respuestas antes de que ocurran nuevas tragedias.

El vacío político y la “feria judicial”
A pesar de la magnitud del desastre y el apoyo social recolectado, la respuesta de la clase política ha sido esquiva. La denunciante manifestó su frustración ante la falta de interlocutores oficiales durante el mes de enero, un período donde la actividad legislativa suele mermar considerablemente.
Tal como se informó a través del aire de la Nueva Nueve, hasta el momento ninguna autoridad se ha comunicado con la familia. La respuesta recurrente ha sido que el sistema se encuentra “de feria” y que deben esperar hasta febrero para cualquier tipo de tratamiento o recepción de proyectos.
A pesar de esto, la ley camila no es un esfuerzo individual. El proyecto ha sido redactado con asesoría legal y cuenta con el respaldo de diferentes sectores, como rescatistas de animales, padres de niños con autismo y especialistas en aves.
Este frente común busca visibilizar que, lo que para algunos es diversión, para otros representa una “pesadilla”.
Próximos pasos en la agenda legislativa
La estrategia para instalar la ley camila en la agenda pública incluye una serie de acciones directas durante el mes de febrero. La presentación formal del proyecto de ley es solo el inicio de una lucha que pretende cambiar la cultura de festejo en la región.
Se espera que en las próximas semanas se inicie una campaña masiva de recolección de firmas en la peatonal de Rosario. Además, no se descartan nuevas movilizaciones.
“A mí me arruinaron la vida por una diversión de un rato”, sentenció Bernardi. La salud mental de los sobrevivientes queda severamente afectada, requiriendo en muchos casos tratamiento psiquiátrico y farmacológico para afrontar el duelo por la pérdida violenta de sus seres queridos.






















