La visita del papa León XIV a la Basílica de Luján, prevista para el 8 y 9 de noviembre, genera una fuerte expectativa y obliga a la ciudad a desplegar un operativo de una magnitud excepcional.
El intendente Leonardo Boto explicó esperan la llegada de más de un millón de personas y que el principal desafío será garantizar la concentración y desconcentración del público, además de brindar los servicios necesarios durante varias horas.
En diálogo con Amanecer no es poco, Boto sostuvo que se trata de un acontecimiento que tendrá un lugar destacado en la historia de la ciudad. “Seguramente va a ser uno de los eventos más importantes de nuestra historia. Hay mucho entusiasmo, hay muchas ganas”, afirmó.
El mandatario local recordó además que Luján no recibe a un Santo Padre desde la visita de Juan Pablo II en 1982, durante la Guerra de Malvinas. Ahora, la ciudad se prepara para recibir a León XIV con un dispositivo que involucra al municipio, la Provincia de Buenos Aires, organismos nacionales, el Arzobispado y representantes de distintos niveles de gobierno.
Hoteles saturados y nuevas alternativas de alojamiento
Uno de los principales desafíos será la capacidad de alojamiento. Según explicó Boto, Luján cuenta con unas 1.800 plazas hoteleras, que ya se encuentran completamente ocupadas. A esto se suma el alquiler de viviendas particulares, que también presenta una alta demanda.
Ante este escenario, el municipio trabaja en una oferta de alojamiento no tradicional. “Son todas aquellas personas que ponen su casa, ponen su jardín o las sociedades de fomento, los clubes, los centros de jubilados, todas las instituciones que ponen a disposición sus espacios para albergar parroquias, para que gente pueda pasar una noche, para poder estacionar, para lo que sea”, detalló.
El intendente señaló que también reciben consultas desde distintas provincias del país, incluso desde lugares alejados de Buenos Aires. La expectativa, explicó, excede ampliamente a la ciudad y tendrá impacto en toda la región.
Un operativo para una concentración multitudinaria
En lo que refiere al plan de de seguridad y logística, Boto explicó que comenzó a estructurarse formalmente hace aproximadamente tres meses, luego de una etapa previa de planificación informal. Actualmente, aseguró, el plan de seguridad ya está completo y los equipos trabajan sobre los detalles operativos.
Uno de los puntos centrales será la movilidad. Luján constituye un importante nudo de rutas y las autoridades buscan evitar dificultades tanto en el ingreso como en la salida de los visitantes.
El dispositivo contempla un corredor de aproximadamente 2,1 kilómetros, desde la puerta de la Basílica hasta las inmediaciones de la Autovía 7. Allí se concentrará buena parte del público, con pantallas, sonido, sectores de atención, espacios de ingreso y áreas destinadas a distintos servicios.
También se prevé una infraestructura sanitaria de gran escala. “Prácticamente 2.000 baños van a estar dispuestos en diferentes zonas para atender a una cantidad muy grande de gente que seguramente va a estar superando el millón de personas”, señaló Boto.
La hidratación será otro aspecto central del operativo, especialmente por la época del año. La visita está prevista para mediados de noviembre, por lo que las autoridades contemplan la posibilidad de temperaturas elevadas y preparan áreas de servicio para atender a los peregrinos.
Además, marcó una diferencia importante respecto de las tradicionales peregrinaciones a Luján. Mientras en esas jornadas los peregrinos llegan a la Basílica y rápidamente continúan su camino, para la visita papal se espera que miles de personas permanezcan durante varias horas en la ciudad y sus alrededores.
“Cualitativamente es diferente porque vamos a tener una concentración, seguramente un millón de personas, un poco más, donde van a estar por varias horas y va a haber que darle todo tipo de servicios”, explicó.
El intendente incluso advirtió que la dimensión del evento puede generar una fuerte demanda sobre las comunicaciones: “Hasta la telefonía celular seguramente se va a ver afectada”.
Con la experiencia acumulada por Luján como destino permanente del turismo religioso y de las grandes peregrinaciones, el municipio busca ahora adaptar ese esquema a un acontecimiento de características extraordinarias.
“El tema es que cualitativamente es diferente”, resumió Boto, quien destacó que el objetivo es que la ciudad pueda recibir a los fieles y garantizar el desarrollo de la celebración con seguridad y organización.
