La mayor incorporación de biocombustibles a las naftas y al gasoil comenzó a tener un impacto concreto en el abastecimiento energético argentino. YPF logró operar sin importar combustibles durante el segundo y tercer trimestre de 2026, una posibilidad que estuvo vinculada al incremento de las mezclas con biodiésel y bioetanol. El cambio también permitió reducir la necesidad de utilizar divisas para comprar combustibles en el exterior, en un contexto de fuertes aumentos internacionales del petróleo.
El tema fue abordado por el presidente de la Cámara Santafesina de Energías, Marcelo Kusznierz, quien en diálogo con Amanecer no es poco defendió el papel de la industria de los biocombustibles y cuestionó que se presente el aumento de sus valores como un factor que necesariamente encarece las naftas y el gasoil.
“Gracias a que hoy se está mezclando en mayores proporciones la nafta con bioetanol y el biodiésel con el diésel fósil, es que los precios en la Argentina no están aumentando más”, afirmó.
YPF y el ahorro de divisas por el uso de biocombustibles
Un informe publicado por Bichos de Campo, el 30 de octubre, aporta datos sobre el impacto de esta política en la principal petrolera del país. Según la publicación, durante los primeros nueve meses de 2026 las compras de biocombustibles de YPF alcanzaron los 891 millones de dólares, un 31,4% más que en el mismo período de 2025.
El artículo también señala que la compañía operó sin importaciones de nafta ni gasoil durante el segundo y tercer trimestre de este año. Esto fue posible a partir de una mayor utilización de biocombustibles, en el marco de los incrementos de los porcentajes de mezcla habilitados por el Gobierno nacional mediante la Resolución 79/2026.
A fines de marzo, se permitió elevar voluntariamente la proporción de bioetanol en las naftas hasta el 15%, por encima del corte obligatorio del 12%. En el caso del biodiésel, la mezcla pudo alcanzar el 20%, frente al 7,5% establecido como porcentaje obligatorio.
Para Kusznierz, este escenario demuestra que los biocombustibles no representan una presión adicional sobre los precios, sino una alternativa para reemplazar importaciones más costosas.
“Hoy el Brent está en 110 dólares, por lo cual hay una presión sobre el precio del gasoil y de las naftas importadas. Eso es lo que realmente impacta en el surtidor”, explicó.
El dirigente también cuestionó la forma en que las petroleras comunican los movimientos de precios y sostuvo que la incorporación de mayores porcentajes de biocombustibles permite amortiguar los costos de abastecimiento.
El reclamo por una nueva ley y el potencial de Santa Fe
Más allá de los resultados económicos, Kusznierz planteó que el sector necesita un marco normativo que permita ampliar su participación en el mercado energético. En ese sentido, destacó el avance en el Senado de un proyecto de nueva ley de biocombustibles, que cuenta con media sanción y debe continuar su tratamiento en la Cámara de Diputados.
El titular de la Cámara Santafesina de Energías advirtió que durante la discusión legislativa existen intereses contrapuestos, particularmente por los porcentajes de mezcla que pueden alcanzar estos productos.
“Necesitamos una ley que vaya hacia una transición energética ordenada”, sostuvo.
También remarcó las posibilidades de desarrollo que tiene Santa Fe por su capacidad productiva, sus plantas industriales y la disponibilidad de recursos humanos especializados.
“La provincia de Santa Fe, con todo el potencial que tiene, tranquilamente podría orientar nuestra producción hacia el transporte público, hacia la maquinaria pesada”, señaló.
Finalmente, Kusznierz insistió en que el crecimiento de los biocombustibles debe contemplar no solamente el ahorro de divisas y la reducción de los costos de abastecimiento, sino también la generación de empleo, el fortalecimiento de las economías regionales y los beneficios ambientales.





















