A 16 años de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, una de las normas que marcó un antes y un después en la ampliación de derechos en la Argentina, el diputado nacional Agustín Rossi recordó el tratamiento parlamentario que culminó con su aprobación en julio de 2010.
En diálogo con Está Pasando, el legislador repasó el clima que se vivía en el Congreso, destacó el cambio cultural que impulsó la ley y sostuvo que fue “la ley más bella” que le tocó votar.
Además, analizó el proyecto que busca eliminar las restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros y advirtió sobre el impacto que podría tener en la soberanía del país.
“No fue el final de un camino”
Para el legislador, la aprobación de la ley representó el inicio de un cambio cultural que trascendió el plano jurídico. En ese sentido, afirmó que “no fue el final de un camino, sino el inicio”, ya que permitió naturalizar la conformación de familias diversas y construir una sociedad “más igualitaria”.
Rossi también reveló que durante las negociaciones hubo quienes propusieron avanzar únicamente con una ley de unión civil, aunque el oficialismo decidió sostener el proyecto original. Según explicó, entendían que una oportunidad histórica debía “cristalizarse en el máximo nivel de igualdad” y que cualquier alternativa hubiera significado mantener una diferencia de derechos entre ciudadanos.
Finalmente, reivindicó el rol de las organizaciones que durante años impulsaron el reconocimiento de derechos para la comunidad LGBTQ+ y destacó que la Argentina haya sido uno de los países pioneros en aprobar este tipo de legislación. “Hoy encontrarse con matrimonios igualitarios es algo natural”, afirmó.
Críticas al proyecto sobre tierras
Por otra parte, Rossi también se refirió al proyecto que mañana se debatirá en el Congreso y que propone eliminar las restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros. El diputado recordó que la Ley de Tierras, sancionada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fijó un límite del 15% a la titularidad extranjera como una herramienta para resguardar la soberanía nacional.
En ese marco, advirtió que avanzar con la eliminación de esos límites podría derivar, en determinados contextos económicos, en una creciente concentración de tierras en manos de capitales extranjeros, lo que consideró una “pérdida directa de soberanía”. Además, sostuvo que la situación merece especial atención en las provincias limítrofes por las implicancias estratégicas que podría generar.
Para respaldar su postura, Rossi apeló a un antecedente histórico de Santa Fe: La Forestal. En este sentido, recordó que la empresa británica llegó a constituir “un Estado dentro de otro Estado”, con puertos, ferrocarriles y seguridad propia, y remarcó que, una vez agotados los recursos naturales, “cerró todo y se fue”.
A su entender, esa experiencia demuestra los riesgos de flexibilizar el acceso de capitales extranjeros a la propiedad de la tierra.
