El senador provincial por San Cristóbal, Felipe Michlig, defendió el proyecto de ley contra los discursos de odio luego de que la iniciativa no lograra avanzar en la Legislatura de Santa Fe. El legislador sostuvo que la propuesta fue “tergiversada” y rechazó que su objetivo sea limitar la libertad de expresión.
En ese marco, Michlig cuestionó el nivel de confrontación de la política argentina y apuntó contra los sectores que, según consideró, obtienen un rédito de la llamada grieta.
“Hay sectores de izquierda a derecha que es un gran negocio que siga primando los discursos de odio, la grieta, las peleas, los improperios, de estar a los gritos”, afirmó.
Para el senador, la polarización permanente dificulta la construcción de acuerdos y políticas de Estado. “No permiten que encontremos los caminos de consenso”, sostuvo, y planteó la necesidad de avanzar hacia una sociedad “más justa, más igualitaria, más inclusiva”.
Críticas a libertarios y kirchneristas
Michlig sostuvo que la confrontación atraviesa a los principales sectores políticos y cuestionó tanto al espacio libertario como al kirchnerismo.
“Si usted escucha a los libertarios, empezando por el presidente Milei y por todos los que lo siguen, les encanta que la grieta siga. Y si usted escucha del otro lado a los kirchneristas, les encanta que la grieta siga porque siguen haciendo su propio negocio”, afirmó.
En esa línea, consideró que los enfrentamientos terminan beneficiando a los propios dirigentes y perjudicando al conjunto de la sociedad.
“Los beneficios que obtienen en todos estos encontronazos y todas estas manifestaciones de odio son solamente en beneficio propio, no para la sociedad”, sostuvo.
El senador planteó así la necesidad de construir una alternativa política que pueda ubicarse por fuera de los extremos. “Lo que nosotros tenemos que hacer es construir una alternativa a esos sectores que les interesa seguir con estas diferencias para seguir llevando agua para su molino y no pensando en el bien de la sociedad argentina”, afirmó.
Qué dijo sobre la ley
Frente a los cuestionamientos al proyecto, Michlig rechazó que la iniciativa busque impedir que las personas puedan expresarse libremente.
“De ahí a decir que queremos cercenar los derechos o no permitamos que cada uno se exprese libremente es una locura”, sostuvo.
De todos modos, admitió que algunos aspectos de la propuesta podrían ser modificados. Puntualmente, reconoció que puede existir un artículo cuya sanción resulte excesiva.
“Si hay un artículo que tal vez se excede en una multa que podría ser aplicada, eso es lo que tenemos que corregir”, señaló.
Michlig destacó además que la iniciativa fue discutida en una jornada de trabajo que reunió a representantes de distintos sectores sociales e institucionales. Según explicó, participaron los cuatro credos religiosos -musulmán, católico, judío y evangélico-, la CGT, la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Católica y organizaciones vecinales.
El legislador defendió ese proceso de construcción y sostuvo que el debate sobre los discursos de odio no debería transformarse en una nueva disputa dentro de la grieta. Para Michlig, el desafío pasa por encontrar consensos y generar políticas de Estado que permitan avanzar sobre los problemas de fondo de la sociedad argentina.
