Malena Santillán fue una de las protagonistas de este miércoles en la transmisión especial de LT9 desde el Fan Fest del Parque del Sur. La nadadora argentina llegó con tres medallas obtenidas en los Juegos y compartió con la audiencia cómo vivió una competencia en la que consiguió subir al podio en tres oportunidades: oro en los 200 metros espalda, plata en los 400 metros libre y bronce en el relevo 4×200 femenino.
Consultada por el resultado, Santillán reconoció que dos de esas medallas estaban dentro de sus expectativas, mientras que la tercera terminó siendo una sorpresa. “La medalla de oro sí la esperaba, la del relevo también. Era lo que habíamos ido a buscar y, bueno, la de plata en 400 libre, esa no me la esperaba ni yo, ni Adrián, ni Diego”, contó con alegría.
La medalla de plata, además, llegó en el cierre de la competencia y le permitió terminar los Juegos de una manera especial. “Encima fue el último día, así que pude cerrar el torneo de re linda forma”, señaló.
De San Francisco a Santa Fe
Malena Santillán nació en San Francisco y su vínculo con la natación comenzó cuando tenía apenas tres años, aunque en ese momento estaba lejos de imaginar que el deporte se convertiría en una parte central de su vida.
Por entonces asistía a una guardería que ofrecía natación como actividad y, según recordó entre risas, la experiencia no había comenzado de la mejor manera: “Lloraba la hora entera que tenían natación. No, no me gustaba para nada”.
Con el tiempo, una recomendación médica vinculada a una escoliosis hizo que continuara con la natación. Una vez superada esa situación, decidió seguir por elección propia y alrededor de los 10 años comenzó a competir.
Su carrera dio un giro en 2024, cuando con 15 años dejó San Francisco para instalarse en Santa Fe y entrenar en Unión. La decisión implicó una conversación importante con su familia, especialmente con su mamá.
“Fue difícil, lo tuve que charlar un montón. Yo me vine acá con 15 años, así que mi mamá como que estaba ahí que no sabía si dejarme ir o no. Pero entendió que era lo que yo necesitaba en ese momento para seguir creciendo”, recordó.
La posibilidad de entrenar en una pileta de 50 metros fue uno de los motivos principales que la llevaron a Santa Fe. También conocía a sus entrenadores, Diego Garbarino y Adrián Tur, de distintas competencias con la Selección.
“Sabía que tenían un equipo fuerte, un equipo muy grande. Y, bueno, también está el tema de la pileta de 50 que yo ya lo estaba necesitando porque era difícil entrenar todos los días en pileta de 25”, explicó.
Una rutina que comienza a las 5 de la mañana
El alto rendimiento implica una rutina exigente que Santillán sostiene todos los días. Su jornada comienza a las cinco de la mañana y apenas media hora después ya está en la pileta.
“Me levanto todos los días a las 5 de la mañana, 5:30 ya estoy en la pileta. Después de la pileta voy para el gimnasio”, contó.
A esa preparación le suma sus obligaciones escolares, ya que cursa de manera virtual, y una segunda sesión de entrenamiento por la tarde. Sin embargo, también busca reservar parte del día para actividades alejadas de la natación.
“Lo que resta de la tarde me lo dejo para estar tranquila, para hacer otras cosas que no se relacionen con el deporte para nada, que no todo sea natación y no me canse”, explicó.
La alimentación también forma parte de su preparación. Santillán trabaja con una nutricionista y realiza controles periódicos, especialmente durante períodos con muchos torneos, para cuidar su recuperación y su condición física.
Pero la preparación no es solamente física. Antes de competir, la nadadora tiene un ritual que incluye meditación, visualización y respiración. Después se pone los auriculares y escucha música para aislarse del ruido.
“Me voy a un lugar que esté yo sola, que no haya ruido y medito, hago una meditación, después hago una visualización corta, hago respiraciones bien profundas y, bueno, después me pongo a escuchar música y trato de estar alejada, más tranquila yo sola”, relató.
La música elegida tiene un protagonista recurrente: Babasónicos. Santillán incluso contó que durante los 200 metros espalda suele cantar mentalmente para distraerse. En esta competencia, la canción fue “Cuello rojo”.
“Ahora en los 200 espalda estaba cantando ‘Cuello rojo’ de Babasónicos”, reveló entre risas.
Además de las tres medallas, la nadadora se llevó de los Juegos una experiencia que también buscó compartir fuera de la competencia. Durante la entrevista contó que visitó una guardería municipal de San Francisco, donde trabajan su mamá y su tía, y llevó las preseas para mostrárselas a los chicos.
“Les di las medallas para que jueguen un rato y yo los miraba porque me encantan los nenes, así que nada, fui re contenta”, concluyó.
