Para empezar vamos a indagar un poco de qué es la famosa pirámide nutricional. Pongámonos un poco en contexto.
Desde 1980, cada 5 años, el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, publican las guías alimentarias para los Estadounidenses. Si, nosotros somos Argentinos, pero la realidad es que muchas de las conductas médicas y/o nutricionales suelen generarse en estudios de investigación extranjeros, los cuales son tenidos en cuenta para ciertas tomas de decisiones nacionales e internacionales. Siempre bajándolo a cada realidad.
Estas guías, buscan establecer que comer y beber para promover la salud y prevenir enfermedades relacionadas con la dieta, que ya es de público conocimiento que gran mayoría de las enfermedades crónica no transmisibles están estrictamente relacionadas a lo que consumimos en el día a día.
Que es lo que trae como nuevo está pirámide, además de estar invertida? Motivar el consumo de alimentos REALES, contrario a lo que serían los procesados o ultra procesados.
Además busca disminuir el consumo de alcohol, limitar las grasas saturadas, el sodio, carbohidratos refinados y desterrar los azúcares añadidos. ¿Cuáles son las diferencias con respecto a la previa?
Actualmente recomienda un aumento en el consumo proteico diario, haciendo alusión a la proteína de origen animal; a diferencia de la anterior que prefería la vegetal.
Por otro lado, hoy día motiva el consumo de lácteos enteros; siendo antes el consumo de los que tenían bajo tenor graso o directamente nulo.
Y algo un poco controversial, más en un nuestra cultura, donde la comida y el acto de compartir una comida es más un ritual de disfrute y conexión entre los presentes; plantea no dar azúcares en menores de 10 años, lo cual no sería algo malo en cuanto a lo orgánico pero si hay que contemplar la importancia de la relación con la comida, y la gran cantidad de trastornos de la conducta alimentaria que puede llegar a traer.
Dicho todo esto, nos sigue quedando una duda, y es ¿por qué está invertida?
No es que literalmente haya que darla vuelta, sino que cambió el enfoque:
No todos los carbohidratos son iguales
- Antes: se priorizaban en gran cantidad
- Ahora: se reducen los refinados (harina blanca, azúcar)
- Se priorizan los integrales y con fibra
Las grasas no son el enemigo
- Antes: se evitaban casi todas
- Ahora: se promueven grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, palta)
- Se limitan grasas trans y ultraprocesadas
Más protagonismo de alimentos “reales”
- Hoy la base es:
- Verduras y frutas
- Legumbres
- Alimentos mínimamente procesados
- Proteínas de mejor calidad
- Más pescado, legumbres, huevos
- Menos carnes ultraprocesadas
Si bien estas recomendaciones son generales, siempre antes de instaurar un cambio en nuestro estilo de vida, es importante consultar con un profesional que no ayude adecuarlo siempre a nuestros requerimientos personales!






















