Un nuevo socavón sobre la Ruta Provincial N° 1 volvió a poner en alerta a vecinos de la zona de Cayastá. El hundimiento se produjo a la altura del kilómetro 51, unos 300 o 400 metros al norte del Monumento a Monzón, y se encuentra en un punto donde uno de los desagües que atraviesan la calzada conecta con la cuneta del lado oeste.
En diálogo con Amanecer no es poco, el presidente comunal de Cayastá, Edgardo Berli, explicó que el socavón se produjo justamente en uno de los puntos previstos para el escurrimiento del agua y detalló que a lo largo del corredor existen bocas de tormenta que permiten evacuar el agua que queda entre la cinta asfáltica y la defensa ubicada junto a la ruta. Ese sistema conduce el agua por debajo de la calzada hasta la cuneta.
“Se ha hecho un socavón sobre la cinta asfáltica. Justo coincide con un desagote que hay en el asfalto”, detalló Berli, quien confirmó que desde las primeras horas personal de Vialidad se encontraba trabajando para subsanar el deterioro.
El lugar fue señalizado y desde la tarde ayer se dispuso un operativo preventivo. Según explicó el presidente comunal, personal de la Unidad Regional y de Seguridad Vial se apostó en el sector para controlar la circulación y evitar que el deterioro pudiera provocar un accidente.
Pero el episodio volvió a generar preocupación entre los vecinos de la zona porque, según Berli, no se trata de un caso aislado. El presidente comunal recordó que anteriormente resgistró otro inconveniente sobre la misma ruta, más hacia el norte, en cercanías de Vuelta del Dorado.
Una problemática que podría agravarse con las lluvias
Para Berli, el problema excede la reparación del socavón puntual y está relacionado con las características que tiene actualmente ese tramo de la RP1. El dirigente comunal cuestionó especialmente la presencia del terraplén que acompaña la ruta y la escasa disponibilidad de banquinas.
“No tenés banquinas, queda mucha agua. Si bien escurre, no como tiene que ser”, planteó. Desde su perspectiva como vecino y conocedor de la zona -aclaró que no habla desde un conocimiento técnico de ingeniería, las condiciones del lugar generan un riesgo que se viene planteando desde hace años.
En este sentido, Berli advirtió sobre el escenario climático previsto para los próximos meses y comentó que Cayastá ya trabaja en tareas de prevención ante el fenómeno de El Niño, mientras crece la preocupación por el impacto que podrían tener las lluvias intensas sobre la infraestructura de la zona.
“Hasta que no tenés el agua en contra o no pasan lluvias grandes no las podés detectar”, explicó. Al respecto, señaló que los años de sequía pueden haber profundizado cuevas y cavidades en distintos sectores, algunas generadas por animales y ocultas entre la vegetación, que recién quedan expuestas cuando aumenta el nivel del agua o se registran precipitaciones importantes
Frente a ese escenario, el estado de la RP1 adquiere especial relevancia para las autoridades y los vecinos de la zona. Berli recordó que ya se registraron otros socavones sobre la ruta y advirtió sobre la posibilidad de que este tipo de daños vuelva a aparecer si las precipitaciones son intensas: “Creemos que va a ser algo de moneda corriente este tema”.
Reclaman una intervención de fondo
El presidente comunal también puso el foco en la defensa que acompaña a la ruta. Recordó que ese terraplén se construyó originalmente como una solución provisoria durante la creciente de 1983, que fue reforzado en 1992 y posteriormente reconstruido en el marco de otras obras.
Desde su mirada, debería analizarse una alternativa que permita modificar esa configuración. Incluso planteó que, técnicamente, podría evaluarse correr la defensa hacia el este o elevar la propia ruta, aunque aclaró que esas decisiones corresponden a los especialistas.
“Contra el agua no se juega, contra el río no se juega”, remarcó Berli, al sostener que cualquier intervención debe contemplar el comportamiento natural del río y evitar repetir soluciones que solamente atiendan las consecuencias.
En ese sentido, señaló que existe la intención del Gobierno provincial de avanzar con otro tipo de intervención sobre la ruta y que se está trabajando en un proyecto ejecutivo. Sin embargo, aclaró que se trata de una obra que requiere estudios y planificación.
Mientras la reparación del socavón busca resolver la urgencia, para Berli el desafío de fondo es preparar la ruta de para un escenario de mayores lluvias y evitar que cada nuevo deterioro obligue a intervenir cuando el problema ya está instalado.
